Rusia, en pos de su nueva esfera de influencia

BERLÍN (Notimex).- La posición de poder que asumió Rusia con la anexión de Crimea es un reflejo de cuán amenazado ha visto su liderazgo en la región por los recientes hechos en Ucrania, así como de sus nuevos intereses geoestratégicos, destacó la experta Sabine Fischer.

La especialista de la Fundación de Política y Ciencia (SWP) apuntó que las interpretaciones contradictorias de la crisis en Ucrania (los hechos de febrero en Kiev) por parte de Occidente y de Rusia se están consolidando y constituyen el escollo para lograr una solución negociada.

Fisher dio a conocer este martes el análisis titulado ‘Escalamiento de la Crisis de Ucrania’, en el que apuntó que además, las diferencias de interpretación de Occidente y de Rusia se enraízan en la forma en que se desarrollaron sus relaciones regionales e internacionales en las dos últimas décadas.

La interpretación rusa de los hechos se basa en tres suposiciones. Primero, que las protestas de masas y la caída del presidente de Ucrania hasta hace poco, Víctor Yanukovich, corresponden a los intereses de Occidente, que no sólo los apoyó sino que contribuyó a organizarlos.

El objetivo, de acuerdo a la visión rusa, es instalar regímenes prooccidentales en las fronteras de Rusia para disminuir la influencia de Moscú. La finalidad no es el fortalecimiento de democracias sino la consolidación de zonas de influencia.

La élite política rusa ve a su país como una gran potencia en un mundo multipolar y considera la anterior esfera de influencia de la Unión Soviética como su esfera de intereses por derecho propio.

De mediados de la década de los 90 a la mitad de la primera década del 2000, Estados Unidos y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) fueron vistos por Moscú como los principales competidores por la influencia en la región.

Segundo, el liderazgo ruso considera los sucesos del 21 y 22 de febrero de 2014 en Kiev como ‘una destitución anticonstitucional y una toma del poder por medio de la violencia’ y para ello se basa en el acuerdo que fueron alcanzado el 21 de febrero por medio de la intermediación de los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, Francia y Polonia entre el presidente Yanukovich y la oposición.

Ese acuerdo contemplaba la creación de un gobierno de unidad nacional, que nunca se llegó a formar.

Se acordó una reforma de la Constitución ucraniana entre marzo y septiembre del 2014 y elecciones generales en diciembre de este mismo año. En vez de que eso se llevara a cabo, se sacó a Yanukovich del puesto en los dos días siguientes.

En base a esa argumentación, Rusia no reconoce la legitimidad del nuevo gobierno ucraniano que desde entonces está en el poder y por lo tanto no lo reconoce como interlocutor legítimo para llevar a cabo negociaciones.

Tercero, Moscú ve en la escena política en Kiev desde la caída de Yanukovich a nacionalistas ucranianos y extremistas en el poder que amenazan la seguridad física de las minorías rusas. Sobre eso, Rusia no ha presentado hasta el momento una prueba sólida.

Desde la perspectiva de esa narrativa rusa, el proceder del Kremlin respecto a Crimea es el intento de estabilizar la situación en Ucrania y no dedesestabilizarla.

Fischer apuntó que en esa interpretación rusa se encuentran signos y motivos de la actuación de Moscú en esta crisis.

Uno de ellos es volver a contar con influencia en Ucrania porque la llegada al poder de varios grupos y partidos opositores en febrero aniquilaron toda la influencia de la que antes disponía, ya que no tenía contacto previo con ellos.

A nivel regional, Rusia está asimismo enviando una fuerte señal: reivindica tener el liderazgo político ilimitado en los países y regiones que la circundan.

‘El presidente (Vladimir) Putin, en su regreso al Kremlin, se ha impuesto como su prioridad de política exterior, la integración regional en el ex espacio soviético de influencia’.

Putin se propone crear a partir del 2015 una Unión Arancelaria con los países vecinos así como detentar el liderazgo en una Unión Económica Euroasiática. Ucrania fue hasta ahora una pieza central para el éxito de los esfuerzos rusos de integración regional.

Con la anexión de Crimea, Putin ha mostrado una vez por todas que no acepta un cambio de régimen en su región de influencia y vecindario geográfico.

La experta consideró que Putin está dispuesto a utilizar medios militares para consolidar la posición de poder de Rusia.

‘Ese mensaje se dirige tanto a la Unión Europea, como a Estados Unidos y a la OTAN’, aseveró.

‘Con el inicio de un nuevo conflicto territorial en Ucrania, Rusia no solo complica la situación política interna de Ucrania sino también el desarrollo de las relaciones entre Ucrania y esos actores occidentales.

Con ello el Kremlin espera haber corrido el cerrojo contra las ambiciones del nuevo gobierno de Ucrania de pertenecer a la OTAN.

Ahí se cierra el círculo discursivo: Rusia ve como su tarea de gran potencia de protegerse a si misma y a sus regiones inmediatas de las influencias negativas tanto sociales como políticas procedentes de Occidente.- Por Olga Borobio

 

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