Retiran uno de los cargos a los asesinos de Lee Rigby

El musulmán converso Michael Adebolajo que asesinó al soldado británico Lee Rigby

LONDRES (EFE).- La fiscalía en el caso del soldado Lee Rigby, asesinado en plena calle el pasado 22 de mayo en el sureste de Londres, retiró hoy uno de los cargos que pesaban sobre los dos acusados de su muerte, Michael Adebolajo y Michael Adebowale.

El juez Nigel Sweeney comunicó al jurado que ya no deberá considerar el cargo de conspirar para matar a un policía, si bien se mantienen los otros- el asesinato del militar cuando regresaba a su cuartel en el barrio de Woolwich y el intento de asesinato de un policía.

Adebolajo, de 29 años, y Adebowale, de 22, británicos de origen nigeriano convertidos al Islam, niegan los cargos que se les imputan.

Según la acusación, ambos atropellaron al soldado de 25 años con un coche a más de 50 kilómetros por hora y, una vez abatido y en el suelo, le acuchillaron e intentaron decapitarle con cuchillos de carnicería, en pleno día y delante de testigos.

Posteriormente, amenazaron con arma de fuego a los policías que acudieron al lugar de los hechos, los cuales respondieron a su vez con disparos que obligaron a la hospitalización de ambos sospechosos.

El pasado viernes, Adebowale rechazó declarar en su defensa, mientras que el 9 de diciembre Adebolajo negó haber cometido un asesinato al afirmar que es un “soldado de Alá” inmerso en “una guerra”.

El juez Sweeney advirtió hoy al jurado, que debe preparar su veredicto, que nada de lo que dijo Adebolajo en su declaración sobre su lucha islamista “supone una defensa” contra el cargo principal de matar a Rigby.

En su alegato de clausura, el fiscal Richar Whittam dijo hoy que “el Islam, una de las grandes religiones del mundo, no está siendo juzgado” y sostuvo que el propósito de los autores del crimen era causar una “carnicería”.

Durante el juicio en el tribunal penal londinense de Old Bailey, que se prevé acabe el viernes, han declarado numerosos testigos que presenciaron el suceso, que conmocionó al Reino Unido y suscitó la condena generalizada por parte de todos los grupos religiosos.




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