Rehabilita Dario Fo la figura de Lucrecia Borgia

ROMA (Notimex).- Pasada a la posteridad como disoluta e incestuosa, Lucrecia Borgia fue en realidad una víctima, una mujer muy bella e inteligente y una apasionada estudiosa de San Bernardino y Santa Caterina de Siena que creó el primer Monte de Piedad para ayudar a los pobres.

Ese es el retrato que emerge de la novela ‘La hija del papa’ que el Premio Nobel de Literatura, Dario Fo ha, ha dedicado a una de las figuras femeninas más controvertidas de la historia.

En entrevista telefónica con Notimex, el dramaturgo italiano dijo que su relato ha sido fruto de una minuciosa investigación histórica que confirmó la falsedad de la ‘leyenda negra’ tejida en torno a Lucrecia Borgia.

‘La leyenda negra de Lucrecia nació de la especulación que venía ya desde el siglo XVI, cuando de antiguos relatos fue copiada una historia inventada sobre el personaje, un regocijo de la corrupción y de la infamia, de la obscenidad y de la sexualidad llevada a sus extremos’, explicó.

Hija de un Papa, Alejandro VI, casada en tres ocasiones, con un marido asesinado y otro obligado al exilio, varios hijos y abortos, además de diversos amantes, Lucrecia en realidad fue una víctima del juego de poder de su padre y de su hermano, César Borgia, opinó el Premio Nobel.

Aseguró que no existen pruebas históricas de que haya sido amante de sus familiares directos, ni tampoco de su cuñado, Francesco Gonzaga, marqués de Mantova, como, en cambio, ha sido escrito o relatado en la pantalla chica a partir de acusaciones de su primer marido, Giovanni Sforza.

‘La idea del libro nació luego de ver programas y espectáculos contados en televisión con grandes actores y directores. En realidad eran historias falsas, disfrazadas de manera de obtener el efecto que normalmente un público fácil prefiere, es decir, el de mostrar una sexualidad llevada al extremo’, anotó.

‘Hice una investigación, leí muchísimos libros y al final descubrí que la historia de Lucrecia era como yo la imaginaba, falsa y que se necesitaba reconstruirla desde el inicio, sobre todo poniendo en el relato esos momentos de la vida de Lucrecia y del mismo pontífice que han sido censurados’, añadió.

En ‘La hija del papa’, publicada en Italia en abril pasado, Alejandro VI ha sido retratado como lo que fue, uno de los pontífices más corruptos de la historia, pero que también tenía un lado humano y momentos de debilidad y de crisis causados por sus propias acciones o por el asesinato de uno de sus hijos.

Según Fo, tampoco existen evidencias de que Lucrecia haya sido una ‘femme fatale’ envenenadora de hombres como, en cambio, lo sugieren la tragedia homónima escrita por el francés Víctor Hugo o el relato ‘Pecado que sea una prostituta’ del dramaturgo inglés John Ford.

‘En esas historias Lucrecia es retratada como una mujer sometida que aceptaba la corrupción, cuando en cambio tuvo la valentía de oponerse, de buscar no ser manipulada, vendida o chantajeada y para escapar de ello se refugió en un convento’, dijo.

En la novela el dramaturgo y escritor italiano, de 88 años de edad, también reconstruyó la revolución de Rodrigo Borgia, que electo como el Papa Alejandro VI reconoció públicamente la relación con su amante Vannozza de Candia dei Cattenei, madre de sus cuatro hijos.

Fo también enfatizó el sufrimiento de Lucrecia por el asesinato -por parte de César Borgia- de su segundo marido, Alfonso De Aragón, además de su habilidad diplomática en la conducción política del ducado de Ferrara que le confió su tercer esposo, Alfonso D’Este.

‘Con gran dignidad Lucrecia se alejó del nido de víboras que era la corte de su padre. Apasionada estudiosa de San Bernardino y de Santa Caterina de Siena en 1512 fundó un convento revolucionario donde ayudaba a las mujeres y en Ferrara creó el primer Monte de Piedad para los pobres’, anotó

Resaltó que el noble francés Pierre Terrail de Bayard decía de ella que ‘era bella, gentil y dulce con todos’, lo que le recordó a su esposa, la recientemente desaparecida actriz, Franca Rame ‘que iba a las cárceles, se ocupaba de los enfermos de Sida y buscaba la justicia social’.

Muerta en 1519, a los 39 años de edad por complicaciones derivadas de un parto, Lucrecia Borgia fue una mecenas de las artes, que acogió en la corte de Ferrara a poetas y humanistas como su amante Pietro Bembo o a Ludovico Ariosto, Ercole Strozzi y Gian Giorgio Trissino.

En cierto sentido, reconoció Fo, fue una mujer emancipada y libre, que buscó superar las obligaciones y restricciones impuestas por la sociedad en la que vivió, cuyas intrigas palaciegas pueden encontrar un paralelismo con la actualidad.

El Premio Nobel de Literatura confirmó que planea llevar próximamente al teatro una obra basada en ‘La hija del papa’, publicada por la editorial Chiarelettere. La novela incluye dibujos realizados por el propio Fo.Por Mario Osorio Beristain

 




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