Recibe Alemania una cifra récord de inmigrantes en 2013

 

Por Olga Borobio

BERLÍN (Notimex).- Alemania recibió en el 2013 la mayor cantidad de inmigrantes de los últimos 20 años con 1 millón 226 mil personas, informó hoy la Oficina Federal de Estadística (Destatis) en Wiesbaden.

De ellas procedieron de México cuatro mil 293 personas, un 3.5 por ciento más que en el 2012, señaló la fuente .

Las cifras de Destatis corroboraron el reporte que dio a conocer el martes de esta semana la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en Berlín.

Según esa fuente, Alemania se situó en el 2013 en segundo lugar como el país al que llegaron mas inmigrantes, después de Estados Unidos. El país europeo rebasó con ello a las naciones clásicas para inmigrantes como Canadá y Australia.

La llegada récord de inmigrantes en 2013 es para Alemania en estos momentos una buena noticia porque el país necesita extranjeros calificados que asuman puestos de trabajo para los que no hay suficientes alemanes.

La economía alemana está en auge desde hace dos años y sigue creciendo, pero la población envejece y disminuye.

Destatis puntualizó en su reporte que del millón 226 inmigrantes, un millón 108 mil fueron extranjeros, y eso significó un aumento respecto al 2012 de 15 por ciento (142 mil más que en el 2012). De ellos, 727 mil procedieron de países europeos.

El mayor número de inmigrantes fueron polacos con 197 mil nueve personas. De los países mediterráneos en crisis llegaron en mayor número españoles (19 por ciento más que en el 2012) e italianos (52 por ciento más).

Alemania ha registrado varias etapas de inmigración en los últimos 69 años. La primera etapa fue después de la Segunda Guerra Mundial debido a la gran cantidad de alemanes que murieron durante esa conflagración. Fueron principalmente trabajadores no especializados para asumir ocupaciones sencillos, como por ejemplo en el campo.

El tema de su integración no fue central. Muchos de ellos llegaban, trabajaban, ahorrraban y regresaban a su país. Entre los que mas llegaron en esos años fueron turcos, españoles e italianos.

Los que se quedaron tendieron a formar sociedades paralelas, con un manejo muy dificiente del idioma alemán y con muy pocas posibilidades de progresar.

La segunda gran oleada de inmigrantes llegó cuando cayó el Muro de Berlín. Cientos de miles de ciudadanos de los países europeos que pertenecieron al bloque soviético y a las Repúblicas soviéticas arribaron a Alemania con el argumento de que tenían raíces alemanas y reclamaban la obtención de esa nacionalidad.

La mayor parte de ellos no hablaba alemán y las raíces alemanas habían tenido lugar varias generaciones antes. El Estado se vio obligado a tratar de integrarlos de alguna manera.

Alemania es un país en el que hay xenofobia y en esa etapa ésta se agudizó fuertemente. Hubo dramáticos atentados y asesinatos, por ejemplo, incendiando los alojamientos para solicitantes de asilo político. Hubo también muchos casos de extranjeros atacados o injuriados en la vía pública.

La siguiente etapa fue de 2000 a 2004. El gobierno alemán trató de atraer inmigrantes calificados para el sector de las tecnologías de la información y la comunicación, y estableció el programa ‘Green Card’ (tarjeta verde), ya que lo comparaban con el procedimientos utilizado por Estados Unidos.

El intento fracasó ya que solo pocos extranjeros calificados se mostraron interesados.

En análisis posteriores quedó de manifiesto que las condiciones que ofrecía Alemania eran malas: los inmigrantes solo se podían quedar tres o cuatro años y después debían regresar a su país, la xenofobia en la sociedad alemana era muy relevante y los sueldos no eran como para entusiasmar.

No había tampoco la intención de integrarlos, sino de que solo fueran fuerza de trabajo transitoria e intercambiable.

La etapa actual en que Alemania está tratando de atraer de nuevo inmigrantes, la integración es el tema central y la razón por la que lo hace es su economía.

El país ya no los necesita sólo para que vengan por un tiempo a trabajar y después se vayan, sino que requiere que se queden, trabajen, paguen impuestos y de esa manera el estado y la economía podrán continuar funcionando.

El país europeo corre de otra manera el riesgo de declinar económicamente y de no poder pagar la cuenta cada vez mas pesada que constituyen las jubilaciones y pensiones, en una sociedad que se está reduciendo y en la que el sector de jubilados es cada vez mas grande.

La integración juega, pues, en este caso un papel central.

Actualmente se pueden ver en los noticieros de televisión a cada vez más gente con rasgos no alemanes.

Les llaman ‘extranjeros con un trasfondo migratorio’. Se trata con frecuencia de los hijos de extranjeros que se asentaron en Alemania, que provecharon la educación en el país europeo y que hablan perfectamente el alemán.

Siempre estuvieron ahí pero ahora se los exhibe como ejemplos de integración para animar a los que aún no se han integrado.

Las condiciones para los inmigrantes que llegan sin hablar el idioma pero con conocimientos especializados son mejores, ya que hay actualmente una tendencia a tratar de integrarlos. El estado alemán ofrece clases gratuitas del idioma.

La xenofobia ha cambiado, se ha vuelto menos frecuente, pero sigue presente. El caso que lo demuestra en forma patente es el juicio que se sigue desde hace unos meses en Munich sobre una agrupación o célula neonazi alemana que asesinó durante una década impunemente a nueve extranjeros: ocho turcos y un griego.

Nunca fueron detectados porque hubo muchas autoridades alemanas que cerraron los ojos y miraron hacia otro lado en vez de investigar los casos a fondo. Ninguno de esos casos fue en su momento vinculado por las autoridades a xenofobia o móviles políticos.

Las condiciones para la fuerza de trabajo extranjera especializada han mejorado pero falta ver si Alemania aprendió realmente de sus experiencias en las últimas siete décadas.

 




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