Rajoy defiende su reforma del aborto, pero abre la puerta a negociarla

Rajoy defiende su reforma del aborto, pero abre la puerta a negociarla

 

MADRID (EFE).- El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, defendió hoy la validez de la reforma de la ley del aborto que propugna su gabinete y que la oposición critica por restrictiva, aunque admitió la posibilidad de negociar el texto que promueve.

Rajoy mantuvo hoy un debate en el Congreso de los Diputados con el líder del opositor Partido Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, cuya formación aprobó en 2010, cuando estaba en el Gobierno, una ley de plazos para la interrupción del embarazo.

El actual Ejecutivo de Rajoy (centroderecha) aprobó a finales de diciembre un proyecto que prevé dos supuestos para abortar- la violación y el riesgo para la salud de la madre, sin prever el de la malformación del feto, lo que es criticado por muchos sectores.

En el curso de ese debate Rajoy ofreció diálogo a Rubalcaba ante la prevista reforma de la ley del aborto, pero reivindicó su derecho a modificar la normativa actual para volver a la aprobada en 1985 “con algunas modificaciones”.

La ley que estuvo en vigor entre 1985 y 2010 preveía tres supuestos para abortar- violación, riesgo para la madre y malformación del feto.

Rajoy recordó que la norma de 1985 fue confirmada por el Tribunal Constitucional y que el PP optó por no modificarla durante el Gobierno de José María Aznar (1996-2004) “en aras del consenso”.

Fueron los socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-11) los que cambiaron la norma sin siquiera llevar la propuesta en el programa electoral, reprochó el jefe del Ejecutivo a Rubalcaba, que estuvo en los gobiernos de Zapatero.

El dirigente socialista dijo a su vez que la reforma del PP supone una discriminación a las mujeres y supone “sacrificar su libertad por un puñado de votos de la extrema derecha”.

Según Rubalcaba, en materia de interrupción del embarazo hay dos modelos, plazos y supuestos, y la diferencia entre ambos es que en el primero de ellos decide la mujer y, en el segundo, alguien decide por ella.




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