Poroshenko, el nuevo líder ucraniano que quiere parar los pies a Putin

Poroshenko, el nuevo líder ucraniano que quiere parar los pies a Putin

 

Ignacio Ortega

MOSCÚ (EFE).- El magnate ucraniano Petró Poroshenko, que será investido el sábado como presidente, es un europeísta confeso, partidario de la mano dura contra los rebeldes prorrusos y que está dispuesto a parar los pies al jefe del Kremlin, Vladímir Putin.

“Ucrania se encuentra en medio de una guerra y una agresión”, aseguró Poroshenko tras su victoria en las elecciones presidenciales del 25 de mayo.

Poroshenko no ha eludido la palabra “agresor” para referirse a Rusia, pero ha optado por el pragmatismo en las relaciones con el poderoso vecino del norte, con el que espera normalizar las relaciones en un plazo de tres meses.

Para ello, confía en reunirse en breve con Putin, pese a que este se ha negado a felicitarle o a reconocer su clara victoria electoral.

“Putin y yo nos conocemos muy bien”, dijo Poroshenko, llamado también el “Rey del Chocolate” por su empresa de dulces Roshen, que tenía en Rusia a uno de sus principales clientes hasta que Moscú bloqueó sus importaciones.

El nuevo líder ucraniano es consciente de que, aunque Moscú insiste en que no tiene ascendencia sobre los líderes insurgentes, algunos de los cuales son rusos, una reunión con Putin podría calmar los belicosos ánimos de los separatistas en el este prorruso.

“Rusia es nuestro mayor vecino. Parar la guerra, llevar la paz a todo el país y la estabilidad al Este sería imposible sin la participación de Rusia”, recalcó.

Además, espera arrancar del Kremlin el compromiso de que no reconocerá la independencia de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, que crearon un nuevo Estado llamado Novorossía (Nueva Rusia), término histórico rescatado por el propio Putin.

Eso sí, las negociaciones no serán un camino de rosas, ya que ha advertido de que Kiev no reconocerá en ningún caso la anexión rusa de la península de Crimea, que “fue, es y será territorio ucraniano”.

Poroshenko está dispuesto a reconocer el estatus de la lengua rusa, pero sólo a nivel regional, no estatal, y se opone a la federalización, como exige el este rusohablante, ya que, aseguró, Ucrania debe ser “un Estado unitario”.

En cuanto al gas, otra manzana de la discordia entre Moscú y Kiev, ha dejado claro que Ucrania no importará gas ruso a los actuales “precios de locura”.

“Queremos diversificar el suministro. Queremos la independencia energética”, apuntó.

A su vez, Poroshenko ha descartado cualquier tipo de diálogo con los caudillos de la sublevación prorrusa, que calificó de “bandidos, terroristas y asesinos”, y les acusó de querer convertir el este del país “en una nueva Somalia”.

“Ningún país civilizado mantendría negociaciones con terroristas y nosotros somos un país civilizado. No dejaremos que los terroristas maten el futuro de Ucrania”, agregó.

Pese a las advertencias del Kremlin, Poroshenko respaldó desde el principio la ofensiva contra los bastiones prorrusos, aunque desde su elección las cosas no han hecho sino empeorar, ya que Kiev ha perdido incluso el control de parte de la frontera con Rusia.

Poroshenko considera que la ofensiva “no puede durar dos o tres meses (…) debe durar horas” y exigió un cambio radical de estrategia, tras lo que el Ejército comenzó a recurrir a los ataques aéreos, pero no lo tendrá fácil, ya que las fuerzas gubernamentales están desmoralizadas.

Al mismo tiempo, dio una de cal y otra de arena, ya que subrayó que su prioridad es “ganarse la confianza” de los habitantes de las regiones rusohablantes, ya que “las armas no son suficientes” para estabilizar el este del país.

Tras la investidura presentará un plan de arreglo pacífico del conflicto que incluirá medidas como la amnistía para los milicianos que no hayan cometido delitos de sangre y la descentralización administrativa, es decir, mayores competencias para las regiones.

Por si había alguna duda acerca de la postura de Occidente, esta semana recibió un espaldarazo definitivo de manos presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que le prometió ayuda, aunque Washington sigue resistiéndose a suministrar armamento a Kiev.

También la Unión Europea (UE) le ha garantizado la firma antes de final de mes del ansiado Acuerdo de Asociación, que fue rechazado por el depuesto presidente Víktor Yanukóvich, que en su lugar optó por restablecer las relaciones comerciales con Rusia.

Poroshenko, que aspira al ingreso a medio plazo de su país en la UE, cuenta con el respaldo del Maidán, ya que fue el principal patrocinador de las protestas antigubernamentales que se tornaron violentas en febrero pasado.

En un claro mensaje a los protagonistas de esa revolución, ha prometido una lucha sin cuartel contra la corrupción y, para empezar, venderá al mejor postor su emporio de dulces y chocolates.




Volver arriba