París reúne con países afectados por Boko Haram

París reúne con países afectados por Boko Haram

Los nigerianos residentes en España protestan frente a la embajada de Nigeria en Madrid, en apoyo de las niñas secuestradas en Abuja.- (AP)

PARÍS (EFE).- Francia reúne mañana a los jefes de Estado de los países afectados por la barbarie terrorista del grupo Boko Haram, a petición de Nigeria, bastión del grupo que atrae la atención internacional por el secuestro de más de 200 niñas.

A la misma mesa se sentarán además del anfitrión, el presidente francés, François Hollande, sus homólogos de Nigeria, Goodluck Jonathan; Chad, Idriss Déby; Níger, Mahamadu Isufu; Benin, Thomas Boni Yayi; y Camerún, Paul Biya, además de representantes de la Unión Europea, de Estados Unidos y del Reino Unido.

El objetivo pasa por que las potencias occidentales ayuden a esos países africanos a coordinar estrategias de lucha contra el terrorismo, y a tener una mejor cooperación transfronteriza que debilite la movilidad con la que actualmente actúan estos grupos, indicaron fuentes diplomáticas galas.

En la actualidad, los activistas de Boko Haram se mueven libremente por la región, pueden instalar sus bases de retaguardia en los diferentes países y escapar a la vigilancia de las autoridades.

Francia considera que es posible debilitar a estos grupos a poco que los diferentes países cooperen, intercambien información y trabajen en su combate de forma coordinada.

Algo que Nigeria hace ya con su vecino Níger, con el que la cooperación transfronteriza es una realidad, con patrullas conjuntas y con un intercambio fluido de información, un ejemplo que los organizadores de la reunión quieren extender a otras fronteras.

París otorga especial relevancia a la presencia de Biya en la mesa de negociaciones por un doble motivo, en primer lugar porque supone un reconocimiento de las relaciones entre Yaundé y Abuya, congeladas por discrepancias fronterizas.

Pero también porque supone que, por vez primera, Camerún reconoce que el problema Boko Haram le afecta directamente y no es exclusivamente un asunto nigeriano, como venía proclamando hasta ahora.

Francia ha querido que la cumbre se circunscriba a los países de la región para evitar que se pudiera desviar la atención hacia otros problemas.

Los organizadores de la reunión son conscientes de que la actualidad se centra en el caso de las niñas secuestradas, pero evitan fijarse objetivos ambiciosos y aseguran que de París no saldrán grandes propuestas ni sumas de dinero.

Será, afirman las fuentes diplomáticas, una toma de contacto para que se mejore la lucha contra los grupos terroristas y para que Francia, el Reino Unido y Estados Unidos puedan aportar estrategias y medios técnicos modernos para debilitarlos.

Muchos de esos métodos están ya siendo puestos en marcha en Abuya por los técnicos enviados desde Washington, Londres y París para localizar a las niñas secuestradas por Boko Haram.

Estos métodos incluyen sistemas de localización vía satélite o el empleo de técnicas de espionaje, pero también de otras estrategias utilizadas habitualmente por los países occidentales cuando uno de sus ciudadanos es secuestrado por grupos terroristas.

En este sentido, los organizadores de la cumbre pretenden que Nigeria cambie la forma en la que combate a Boko Haram, contra la que utiliza la fuerza de forma indiscriminada, lo que suele tener consecuencias nefastas para la población civil.

París está muy preocupado por esa estrategia del presidente Jonathan y propugna un principio de fuerza y negociación combinada que considera más eficaz.

Además, rechaza que el Ejército de Nigeria pueda lanzar una operación de salvamento de las niñas en el caso de que la labor de los técnicos occidentales sirva para localizarlas, señalaron las fuentes.

Otro de los puntos que puede cambiar en la reunión de París es el tratamiento internacional de la cuestión de Boko Haram.

Hasta ahora, las autoridades nigerianas se han negado a llevar el caso ante la ONU, mientras que los países occidentales consideran que ese grupo terrorista puede ser objeto de sanciones al mismo nivel que Al Qaeda.




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