Obama reafirma apoyo a Europa del Este y condena la “agresión” rusa a Ucrania

 

VARSOVIA (EFE).- El presidente estadounidense, Barack Obama, reiteró hoy el apoyo de su país a Europa Central y Oriental “ante cualquier amenaza”, condenó la “agresión” rusa a Ucrania y recordó que las naciones libres no aceptarán “la ocupación de la península de Crimea”.

El conflicto ucraniano fue hoy el telón de fondo del acto solemne organizado en Varsovia para conmemorar el 25 aniversario de las primeras elecciones parcialmente libres que celebró Polonia tras la etapa comunista, un evento en el que Obama intervino como invitado de honor.

Las “naciones libres no puede permanecer neutrales ante la agresión de Rusia a Ucrania” ni ante “violaciones de la soberanía” ucraniana, subrayó el presidente estadounidense en la Plaza del Castillo Real de Varsovia.

“No aceptamos la ocupación de la península de Crimea o la violación de la soberanía de Ucrania, nuestras naciones libres permanecerán hombro con hombro ante nuevas provocaciones rusas”, afirmó poco después de haberse reunido con el presidente electo de Ucrania, Petró Poroshenko.

El presidente de EEUU, que ayer anunció un plan para reforzar la presencia militar estadounidense en Europa del Este con un presupuesto de 1.000 millones de dólares, dejó claro que Rusia sufrirá “más aislamiento” si mantiene esas provocaciones y garantizó que “Polonia nunca estará sola, como tampoco lo estarán Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía”.

“Sé que en el pasado los polacos fueron abandonados por sus aliados en la hora de las dificultades, por eso he venido desde Estados Unidos, en nombre de la OTAN, para reafirmar nuestro compromiso con la seguridad de Polonia”, añadió antes de recordar que “un ataque a un aliado es un ataque a todo el conjunto de la Alianza”.

“Los días de los imperios y las zonas de influencia llegaron a su fin, los países más grandes ya no pueden intimidar a los más pequeños e imponer su voluntad con las armas”, dijo el mandatario estadounidense entre los encendidos aplausos de los asistentes.

En su discurso recordó también la importancia de los comicios polacos del 4 de junio de hace 25 años, que abrieron la puerta a la libertad política y económica en el país centroeuropeo y que, dijo, fueron “la chispa de gran parte de los cambios que revolucionaron Europa en 1989″.

Las primeras elecciones parcialmente libres tras cuarenta años de comunismo fueron posibles gracias a los Acuerdos de la Mesa Redonda entre las autoridades comunistas y los opositores del sindicato Solidaridad, que en aquellos años contaba con 10 millones de miembros, casi una tercera parte de la población polaca.

Esos comicios supusieron el punto de inflexión a partir del cual Polonia avanzó hacia la libertad y la economía de mercado, mientras la Unión Soviética se desmoronaba y el muro de Berlín pasaba a la historia.

Por ello el presidente polaco, Bronislaw Komorowski, rindió hoy homenaje a aquellos que “tuvieron el coraje de luchar por la libertad de pensamiento y de expresión durante la era comunista”, y recordó que “no hay libertad sin solidaridad”, en alusión al sindicato Solidaridad y a su líder, Lech Walesa.

Komorowski mostró su satisfacción porque Ucrania se haya unido al “camino hacia la libertad”, y recordó el largo proceso vivido por Polonia desde “la clandestinidad armada” durante la II Guerra Mundial y la ocupación soviética, hasta las huelgas obreras de junio de 1956 y las protestas de 1968, 1970 o junio de 1976, ya con el apoyo de los intelectuales.

“La historia de la nación polaca recuerda que la libertad no es algo que se obtiene de forma gratuita”, agregó Obama, que volvió a describir a Polonia como “el más cercano” de sus aliados.

De las elecciones de 1989 surgió el primer gobierno no comunista en Polonia desde 1948, presidido por Tadeusz Mazowiecki, que forzó elecciones presidenciales para mayo de 1990.

En esos comicios sería elegido presidente el líder máximo del sindicato Solidaridad, Lech Walesa.

Al acto celebrado hoy en Varsovia en recuerdo de estos acontecimientos asistieron numerosos mandatarios extranjeros, entre ellas los presidentes de Francia, Francois Hollande, y de Alemania, Joachim Gluck, además de Obama.

Estos 25 años de libertad política han conllevado profundas transformaciones económicas en el país, cuyo Producto Interior Bruto se ha triplicado hasta situarlo entre las diez economías más importantes de la Unión Europea, aunque todavía se mantiene un 40 % por debajo de la media de los países más prósperos de Europa Occidental.




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