No hay sincronía entre la variación térmica de cada hemisferio, según estudio

LONDRES, Inglaterra.  (EFE).- Las variaciones en la temperatura del hemisferio norte y sur están menos sincronizadas de lo que se creía al responder a factores internos de cada uno, como las dinámicas oceánicas, según un estudio publicado hoy en Nature Climate Change.

Un equipo de científicos liderados por Raphael Neukom, de la Universidad de Berna (Suiza), analizó 277 mediciones térmicas terrestres y 52 mediciones marinas del hemisferio sur para reconstruir las fluctuaciones que ha sufrido la temperatura en esa zona del planeta entre los años 1000 y 2000.

Los investigadores eligieron el hemisferio sur en contraposición a la tendencia vigente, que consiste en estudiar únicamente la evolución térmica del hemisferio norte, por lo que siempre se vincula el cambio en las temperaturas al efecto externo de los gases de efecto invernadero.

“De las veinticinco reconstrucciones de la evolución de las temperaturas publicadas en las últimas décadas, solo tres incluían mediciones de la zona oceánica del hemisferio sur y esas tres solo contaban con siete datos o menos”, según el estudio.

Los datos recabados en el hemisferio sur y posteriormente comparados con los datos del norte muestran que existe una “coherencia limitada” entre ambas partes del globo terrestre y que no hay tanta sincronía en la evolución de las temperaturas como se creía.

Los periodos fríos y cálidos no se han producido a la vez ni han durado lo mismo en los dos hemisferios; de hecho, la “era cálida” que vive el planeta desde 1974 es “el único periodo del último milenio en el que ambos hemisferios han experimentado cambios a extremos de calor de forma sincronizada”.

Las diferencias en la evolución de las temperaturas entre los hemisferios están más determinadas por factores internos “que han sido subestimados”, según el estudio, como las dinámicas oceánicas.

Por ello, el equipo de Nuekom propone una revisión de los modelos climáticos actuales, que sobrestiman la correlación entre las temperaturas del hemisferio norte y las del sur y subestiman las variaciones internas y, además, solo tienen en cuenta los datos del hemisferio norte, “que no son representativos del clima global”.

“Nuestros datos apoyan la hipótesis de que los extremos en las temperaturas globales y hemisféricas y las fluctuaciones térmicas pueden ser iniciadas y prolongadas debido a las variaciones y dinámicas internas”, concluye.

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