Merkel exige a sus socios más reformas, integración y compromisos vinculantes

 

Juan Palop

BERLÍN (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, instó hoy a sus socios europeos a seguir con las reformas estructurales, profundizar la integración económica de la eurozona y reforzar la obligatoriedad de cumplimiento de los compromisos dentro de la UE.

La jefa del gobierno alemán inauguró su tercera legislatura desvelando, en una intervención ante el pleno del Bundestag (cámara baja) previa a la cumbre europea de esta semana, los vectores de su política exterior para los próximos cuatro años, con pocos cambios y alguna vuelta de tuerca.

“La crisis no se ha superado, pero vemos los primeros resultados y creemos que a largo plazo se puede vencer”, subrayó Merkel tras mostrarse convencida de que la Unión Europea (UE) ha avanzado de forma significativa en el camino “hacia la estabilidad y el crecimiento”.

En esta mejora de la situación ha sido clave, agregó, la fórmula -de factura germana- de solidaridad financiera a cambio de consolidación fiscal y reformas estructurales, que “está dando sus primeros frutos”.

Estos frutos son especialmente visibles en países como Irlanda y España, indicó Merkel, países “que han podido abandonar sus programa de ayuda gracias a las reformas”.

“Esto demuestra que en estos países han pasado muchas cosas y tengo que felicitarles”, agregó.

No obstante, la canciller consideró que “aún queda un buen trecho por delante” en el camino de la recuperación, una senda que a su juicio se recorre “a pequeños pasos” y que pasa por implementar más reformas estructurales, ahondar la integración económica en la eurozona y respetar los compromisos adoptados a nivel europeo.

En el contexto económico, Merkel destacó los avances en la unión bancaria, con la próxima puesta en marcha del supervisor común bajo el paraguas del Banco Central Europeo (BCE) y los últimos acuerdos en torno al mecanismo común de resolución bancaria.

Este instrumento estará formado por una autoridad única, que decidirá si se debe o no liquidar un banco, y un fondo único, que se nutrirá de contribuciones anuales de 5.500 millones de euros a lo largo de diez años a cargo de la banca y que cuando se complete, en 2026, estará dividido en compartimentos nacionales.

En opinión de la canciller, mediante una “regulación inteligente”, se va a conseguir un “sistema financiero sólido” y se van a poder “detectar antes” problemas de viabilidad en entidades financieras y corregirlos.

No obstante, cree que aún queda mucho que avanzar en “coordinación económica” en la eurozona, un debate que se va a prolongar y que implica decidir cuáles son los asuntos esenciales de cooperación en una unión monetaria y en qué se sustenta la competitividad.

Merkel abogó asimismo por dar un “salto cualitativo” en materia de “vinculación”, de manera que no pueda suceder que los países miembros de la UE no cumplan sus compromisos, ya sea la tasa de déficit público o las inversiones que deben dedicarse a educación y formación.

La canciller recalcó que “hay que cumplir los pactos”, aunque en ocasiones resulte “difícil”, y se mostró dispuesta a pergeñar mecanismos de ayuda a quienes puntualmente no puedan atenerse a lo comprometido.

Merkel se abrió además a introducir cambios en los tratados, ya que los considera necesarios para asegurar el futuro de la UE.

“Quien quiera más Europa, debe estar asimismo dispuesto a volver a regular ciertas competencias”, afirmó la canciller frente a los socios más escépticos a los cambios.

Asimismo aseguró que se ha avanzado en la consecución de una “Europa más justa y social”, con la aprobación del presupuesto común plurianual 2014-2020, y recordó el impulso que mediante estas cuentas se pretende dar a la lucha contra el desempleo juvenil.

La jefa del Gobierno alemán recalcó que con la llegada al gobierno de Berlín de la gran coalición de conservadores y socialdemócratas su país va a seguir ejerciendo en Europa y en la toma de decisiones para salir de la crisis “un papel responsable e integrador”.

Abriendo el turno de réplica, Sahra Wagenknecht, vicepresidenta de La Izquierda, el mayor grupo de la oposición, criticó abiertamente las políticas de austeridad de Merkel, que tachó de “inhumanas”, y recordó el aumento de los suicidios en Grecia y de los desahucios en España como consecuencia de la crisis.




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