Los rusos de Sebastopol se atrincheran por temor a los extremistas de Kiev

 

KIEV (EFE).- La mayoría rusa del puerto ucraniano de Sebastopol, en la península de Crimea, se atrinchera hoy por temor a la llegada de extremistas de Kiev, a los que acusan de usurpar el poder con la destitución del presidente Víktor Yanukóvich.

“En Kiev, los extremistas han tomado el poder. Debemos defendernos, ya que la Policía no puede hacerlo. Por eso, hemos creado milicias y patrullas populares”, aseguró a Efe por teléfono un representante del partido “El Bloque Ruso”.

Las patrullas han establecido puestos de control en los accesos a la ciudad y movilizado a sus partidarios para proteger iglesias ortodoxas, escuelas, viviendas y monumentos, dijo la fuente del partido, que cuenta con sólo seis diputados en el Parlamento local.

Dmitri, como se identificó este representante, aseveró que los “patriotas” que integran las milicias no estás armados, como sí ocurría con los grupos radicales que se enfrentaron la pasada semana a los antidisturbios en la capital del país, antes de la caída de Yanukóvich.

En cuanto a las multitudinarias manifestaciones prorrusas que se celebran diariamente en Sebastopol desde la destitución del presidente, aseguró que son exclusivamente pacíficas.

“Nos preocupa la usurpación del poder. Desde entonces, la anarquía reina en las calles de Ucrania. Guerrilleros armados roban a la gente y persiguen a los opositores. Las fuerzas de seguridad no quieren ni pueden frenar a los nacionalistas radicales”, dijo.

El representante de esta formación, que apoyó a Yanukóvich en las pasadas elecciones parlamentarias, denunció que los extremistas se han vestido con uniformes policiales y se encargan ahora del orden público en casi todas las ciudades del país.

“Las ciudades que no obedecen, son sometidas. Nosotros infundimos esperanza al pueblo de que la ciudad será defendida en caso de agresión”, dijo Dmitri, de la tercera generación de rusos en Crimea, que prefirió no desvelar su apellido.

En su opinión, la gran mayoría de habitantes en Sebastopol, donde el 90 por ciento de la población son rusos étnicos y que acoge una base naval rusa, desea desligarse del resto de Ucrania.

“Yo personalmente estoy a favor de la federación, pero en estos momentos esa es una opción inviable. Por lo que abogamos por la independencia. Una independencia legal y pacífica, no a través de las armas”, subrayó.

Los rusos de Sebastopol acusan a los nacionalistas de Kiev y de las regiones occidentales de Ucrania de querer eliminarlos culturalmente.

“Quieren obligarnos a hablar ucraniano, leer los libros de sus dirigentes y héroes fascistas, como Stepán Bandera, y a retirar nuestros monumentos y colocar en su lugar los suyos. Respetamos su simbología, pero que no nos la impongan”, advirtió.

El activista aseguró que Crimea y todo el sureste del país nunca debió ser parte de Ucrania, sino de Rusia, que tras la caída de la Unión Soviética en 1991 no debió aceptar el “agravio” cometido por el mandatario soviético Nikita Jruschov en 1954, cuando cedió el territorio a Ucrania.

“Nadie nos preguntó. Nosotros somos rusos y nos encontramos hace veinte años en otro Estado”, protestó, al tiempo que reconoció que los rusos de Crimea no disponen de pasaporte de Rusia, ya que está prohibido por ley.

En 2008, Rusia aludió al hecho de que la mayoría de la población de la región separatista georgiana de Osetia del Sur disponía de la ciudadanía rusa para justificar su intervención militar en territorio de otro país.

En Crimea, donde hoy la Rada Suprema (Parlamento) aplazó el debate sobre cómo responder ante el nuevo Gobierno de Kiev, vive casi un 60 por ciento de rusos, un 25 por ciento de ucranianos y un 12 por ciento de tártaros.

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