Llaman a no poner la paz en peligro

El terrorismo y la crisis, objetivos de la lucha actual

BRUSELAS (EFE).— El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, destacó ayer que la Unión Europea (UE) se asienta sobre el principio de que “nunca debemos volver a poner en riesgo la paz”, con motivo de la conmemoración del 70 aniversario del Desembarco de Normandía, en Francia.

“Al rendir homenaje a la extraordinaria valentía de las tropas aliadas que lucharon en las playas de Normandía para liberar a nuestro continente, los europeos reafirman también un principio fundamental de nuestra Unión: que nunca más debemos permitir que se ponga en riesgo la paz en nuestro territorio”, afirmó Van Rompuy en un comunicado.

Van Rompuy aseguró que “el ‘día D’ marcó un punto de inflexión en la historia de la Europa moderna y en su camino hacia la paz y la libertad”, en referencia al 6 de junio de 1944, fecha elegida para la operación aliada que supuso el principio del fin de la II Guerra Mundial.

El presidente del Consejo Europeo, la institución comunitaria que reúne a todos los líderes de los países miembros de la Unión Europea, acudió ayer a la ceremonia de ese aniversario, invitado por el presidente de Francia, François Hollande.

En los actos conmemorativos participan diecinueve jefes de Estado, entre ellos el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el mandatario electo de Ucrania, Petró Poroshenko.

Además, se han desplazado a Normandía la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente estadounidense, Barack Obama, o la reina Isabel II de Inglaterra, entre otros.

El Desembarco de Normandía fue una operación clave de la ofensiva que dio la victoria a los aliados frente a los nazis, que por aquel entonces habían ocupado buena parte de Europa, incluida Francia.

A finales de 1944, la II Guerra Mundial había causado la muerte a 54 mil alemanes, 24 mil estadounidenses, 20 mil anglo-canadienses y 20 mil franceses, de un total de 600 mil víctimas, entre fallecidos, heridos y desaparecidos, según datos del Elíseo, la sede de la presidencia gala.

Por su parte, el presidente de Francia, François Hollande, afirmó que Europa y el resto de aliados tienen todavía el deber y la obligación de preservar la paz.

Destacó que la batalla contra la que se debe luchar en la actualidad “se llama terrorismo, pero también crisis humanitaria, arreglo del sistema financiero o miseria”.

Agradeció la valentía del ejército rojo y el papel de la URSS en el fin de la guerra.
El reconocimiento lo amplió a los alemanes, “víctimas ellos también del nazismo”, y apuntó que, en tanto que herederos de aquellos que combatieron en esa playa, los países occidentales tienen ahora, “más que un deber, la obligación” de estar a la altura de su entrega.

“Nos corresponde ser fieles a su sacrificio construyendo en nombre de las generaciones futuras un mundo más justo y más humano”, añadió Hollande, quien insistió en que “la libertad es un combate, no es una evidencia”, y todavía se ve amenazada “en demasiados lugares del mundo”.

El presidente francés y anfitrión de la cita resaltó que “sobre esas playas tranquilas sigue soplando un solo viento, el de la libertad”, y expresó su deseo de que, “en nombre de Francia”, esa zona sea declarada Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La ceremonia, en la que recibió personalmente a los jefes de Estado y de gobierno y los acompañó brevemente sobre la alfombra roja que conducía a los palcos, incluyó una recreación de la operación aeronaval, mientras una voz en “off” relataba cronológicamente lo sucedido.




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