La OTAN no ve indicios de retirada de tropas rusas de frontera ucraniana

 

BRUSELAS (EFE).- El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, aseguró hoy que “no hay ninguna evidencia” de que las tropas rusas desplegadas junto a la frontera ucraniana hayan empezado a retirarse, a pesar de que así lo ha anunciado Moscú.

“No hemos visto ninguna evidencia de que los rusos hayan empezado a retirar tropas de la frontera ucraniana”, indicó Rasmussen, quien agregó que “creo que es la tercera declaración de (el presidente ruso, Vladímir) Putin sobre la retirada”.

El secretario general aliado subrayó que “hasta ahora no hemos visto ninguna retirada en absoluto”, al tiempo que agregó que una retirada de los efectivos rusos “sería la primera contribución importante para rebajar tensión en la crisis”.

“Si algún día vemos evidencias claras de una retirada significativa rusa de las fronteras sería el primero en celebrarlo, porque sería un paso en la buena dirección”, comentó durante una conferencia de prensa en Bruselas.

Hoy el Kremlin llamó a Kiev a poner fin de inmediato a la “operación de castigo” contra milicias separatistas prorrusas en el sureste ucraniano y a retirar las tropas de esa región, al tiempo que aseguró que ha ordenado el regreso a sus cuarteles de sus propias fuerzas desplegadas en la frontera con Ucrania.

Rasmussen aseguró que la “agresión” de Rusia en Ucrania ha generado una “nueva situación de seguridad en Europa, menos predecible y más peligrosa”, lo que “tiene implicaciones ahora y en el futuro” para la OTAN.

Recordó que la Alianza decidió a raíz de la crisis ruso-ucraniana tener “más aviones en el aire, más barcos en el de Marzo y más ejercicios en tierra”.

Puso como ejemplo las maniobras en Estonia en las que participan cerca de 6.000 efectivos de la OTAN, que habían sido planificadas “mucho antes de la crisis” pero que son “un bien ejemplo de la preparación de nuestras tropas”.

“Todas estas medidas son completamente defensivas y en línea con los compromisos de la OTAN. Y seguiremos haciendo lo necesario el tiempo necesario” para garantizar la defensa de cada uno de los aliados, comentó.

Por ello, Rasmussen aseguró que trabajan en actualizar los planes de seguridad colectiva de cara a la cumbre de la organización que se celebrará en Gales en septiembre, cuando los líderes esperan tomar decisiones que pueden incluir “ejercicios de refuerzo” e incluso “despliegues apropiados”, en función de la “evolución” de la situación.

Según dijo, “no hay duda de que Rusia está profundamente implicada en la desestabilización del este de Rusia”, y teniendo en cuenta sus acciones militares y la anexión de la península de Crimea “las preocupaciones de los aliados no son exageradas y deben tomarse en serio”.

Para Rasmussen la acción de Rusia en Ucrania “desafía el derecho de un país a elegir su propio camino, y dejó claro que cualquier intento de retrasar las elecciones presidenciales previstas en ese país el próximo domingo “será un intento de negar al pueblo ucraniano ese derecho”.

Reconoció que la inestabilidad en el este de Ucrania hará “difícil llevar a cabo las elecciones allí de manera ordenada”, motivo por el que “urgimos a los grupos armados separatistas prorrusos a detener la violencia”.

Para mantener esa ambición de defensa colectiva, Rasmussen volvió a insistir en la necesidad de que los países miembros incrementen su gasto en defensa.

El secretario aliado también se refirió a Moldavia y Georgia, países que están cerca de firmar acuerdos de asociación con la UE, y aseguró que, por “experiencia”, “hemos visto a Rusia poner mucha presión en países de su vecindad próxima que se aproximan a la UE por progreso”, tal como fue el caso de Ucrania.

“Mi evaluación es que pasará lo mismo si Moldavia y Georgia van a finalizar estos acuerdos con la UE”, dijo, al tiempo que se refirió a que Moscú podría utilizar contra ellos la subida de los precios del gas o restringir su suministro.




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