Juicio a policía alemán por descuartizar cadáver

Juicio a policía alemán por descuartizar cadáver

Juicio a policía alemán por descuartizar cadáver.- Imagen de internet

Juicio a policía alemán por descuartizar cadáver.- Imagen de internet

BERLÍN, Alemania (AP).- El viernes comenzó el juicio a un policía alemán acusado de estrangular y descuartizar a un hombre que conoció en un foro de internet dedicado al canibalismo.

Detlev G., cuyo apellido no se ha dado a conocer, está acusado de matar y descuartizar a un empresario de 59 años de Hanover en noviembre pasado.

Los fiscales dicen que la víctima, nacida en Polonia, tenía fantasías de que se lo comieran, pero que no hay pruebas de que el sospechoso haya tratado de hacer sus sueños realidad. G., grafólogo de la policía, niega que haya matado a la víctima y ha dicho que el hombre se suicidó, según el abogado defensor Endrik Wilhelm.

El acusado enfrenta por lo menos 15 años de prisión si lo declaran culpable del homicidio. El tribunal de Dresde escuchó cómo el policía de 56 años conoció a su supuesta víctima en internet.

Con los seudónimos de “Caligula 31” y “Longpig”, discutieron fantasías de relaciones sexuales violentas y decidieron conocerse personalmente en una casa de huéspedes que el acusado operaba en el sur de Dresde.

Después de su arresto el año pasado, G. llevó a las autoridades a varios lugares cerca de su propiedad donde estaban enterrados los restos.

La agencia alemana de noticias DPA reportó que la policía reconstruyó un video en que el acusado grabó los hechos, pero después borró, y que en este, el padre divorciado de dos hijos dijo: “Nunca pensé que caería tan bajo”.

El caso ha provocado comparaciones con el del caníbal confeso Armin Meiwes, arrestado por el asesinato de un conocido en internet hace más de una década.

Meiwes, quien grabó el homicidio en video, dijo que su víctima respondió a un mensaje en internet que buscaba a un hombre joven para “matar y comer”.

Meiwes fue declarado culpable de asesinato y condenado a cadena perpetua.

El hombre alegó infructuosamente ante el principal tribunal alemán que los hechos debían clasificarse como un homicidio piadoso y sostuvo que su sentencia era desproporcionada.




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