Inicia la gran fiesta

Los encierros de San Fermín, con gran asistencia

Un juerguista salta de una fuente para caer sobre la multitud, después del lanzamiento del cohete el "Chupinazo", para celebrar la inauguración oficial de las fiestas de San Fermín 2014 ayer en Pamplona, España
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Un juerguista salta de una fuente para caer sobre la multitud, después del lanzamiento del cohete el "Chupinazo", para celebrar la inauguración oficial de las fiestas de San Fermín 2014 ayer en Pamplona, España
A la derecha, dos mujeres se abrazan durante la inauguración de los San Fermines. Junto a esta imagen, varios juerguistas sostienen pañuelos rojos tradicionales en el lanzamiento del cohete el "Chupinazo"
A la izquierda, un joven se lanza sobre la multitud tras el lanzamiento del tradicional "Chupinazo" en la inauguración de los San Fermines. En la imagen de la derecha un grupo de personas se refrescan con agua lanzada desde un balcón en Pamplona


PAMPLONA (AP).- Miles de personas abarrotaron ayer la Plaza del Ayuntamiento y las estrechas callejuelas adyacentes del centro de Pamplona, en España, para asistir al inicio de la famosa fiesta de los encierros de San Fermín, una mezcla potente de celebraciones de más de una semana en las que los combustibles son la adrenalina y el alcohol.

La fiesta, una estruendosa mezcla de espeluznantes encierros diarios y largas noches de fiesta, fue inmortalizada en la novela de Ernest Hemingway “The Sun Also Rises” (Fiesta) que fue publicada en 1926.

El acontecimiento atrae a grandes multitudes y genera cada año muchos titulares por las personas que resultan heridas por los toros.

Los asistentes a los San Fermines, ataviados con los tradicionales trajes blancos, sus pañuelos y fajas rojas, se reunieron ayer a mediodía para ver el lanzamiento del cohete que marca el inicio de la fiesta de nueve días: llamado “Chupinazo”.

Pamplona está justo al sur de la región de viñedos de Rioja. El vino ha desempeñado durante siglos un papel importante en las celebraciones, en honor del santo patrón de la ciudad.Ayer, los asistentes al festival bebían de las tradicionales botas -bolsas de vino de cuero- o se deleitaban rociando líquidos entre ellos. Otros vertieron vino desde los balcones de arriba.La primera de las ocho corridas de toros está programada para comenzar hoy a las 8 de la mañana, cuando miles de amantes de la adrenalina correrán al lado de seis toros temibles por un trayecto estrecho de 800 metros a través de las calles de la ciudad. A última hora de la tarde, los toros serán sacrificados en el ruedo.

Decenas de personas resultan heridas cada año en los encierros. La mayoría se lastiman después de tropezar y caer en la carrera, pero algunos son corneados o pisoteados por las bestias.Los toros de lidia utilizados en la centenaria fiesta pueden pesar hasta 625 kilogramos. Desde que empezó a llevarse registro en 1924, los toros han matado a 15 personas.El gobierno regional de Navarra dijo que las festividades de este año serán patrulladas por 3,500 policías para conseguir que la adrenalina y las consecuencias del alcohol no perjudiquen a la seguridad de la fiesta.Activistas defensores de los derechos de los animales se manifestaron anteayer para protestar por la muerte anual de 48 toros.




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