Genera trabajo forzoso 150 mil mdd anuales: OIT

 

GINEBRA (Notimex).- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló hoy que las ganancias ilegales provenientes del trabajo forzoso ascienden a 150 mil millones de dólares anuales a nivel mundial, de los cuales 12 mil millones se generan en América Latina.

“En la economía privada, el trabajo forzoso genera 150 mil millones de dólares por año”, declaró en rueda de prensa la directora del Programa de acción especial de la OIT para combatir el trabajo forzoso, Beate Andrees, durante la presentación de un informe.

Según la OIT, dos terceras partes de estas ganancias (99 mil millones de dólares), provienen de la explotación sexual comercial, mientras que 51 mil millones de la explotación forzosa con fines económicos, que abarca el trabajo doméstico, la agricultura y otras actividades económicas.

Por zonas geográficas, la OIT señala que los beneficios obtenidos por la explotación sexual son más elevados en Asia, por el gran número de víctimas.

Pero los beneficios anuales por víctima son más elevados en las Economías Avanzadas y la Unión Europea (80 mil dólares al año) y en Oriente Próximo (55 mil dólares al año), “por el elevado precio medio de las relaciones sexuales”.

Además, el informe Ganancias y Pobreza: Aspectos Económicos del Trabajo Forzoso publicado por el organismo laboral de Naciones Unidas estima que este flagelo afecta a cerca de 21 millones de personas.

La OIT calcula que es en Asia-Pacífico en donde se concentran la mayoría de los trabajadores forzosos (56 por ciento). Y en las Economías Avanzadas y la Unión Europea 1.5 millones de personas estarían realizando este tipo de trabajo, poco más del 7 por ciento).

‘Este nuevo informe lleva nuestro conocimiento sobre la trata, el trabajo forzoso y la esclavitud moderna a un nivel superior’, declaró el director general de la OIT, Guy Ryder.

‘El trabajo forzoso es nocivo para las empresas y para el desarrollo, pero sobre todo para sus víctimas. Este informe añade un nuevo carácter de urgencia a nuestros esfuerzos para erradicar cuanto antes esta práctica altamente rentable pero fundamentalmente nefasta’, añadió.

La OIT destacó que más de la mitad de las víctimas son mujeres y niñas, principalmente en la explotación sexual comercial y el trabajo doméstico, mientras que los hombres y los niños son víctimas de la explotación económica en la agricultura, la construcción y la minería.

Según datos de la OIT, la repartición de las ganancias generadas por la explotación forzosa con fines económicos es de 34 mil millones de dólares en la construcción, la industria, la minería y los servicios.

De nueve mil millones de dólares en la agricultura, incluyendo la silvicultura y la pesca, y ocho mil millones de dólares ahorrados por los hogares privados que o no pagan o pagan menos de lo debido a los trabajadores domésticos sometidos al trabajo forzoso.

El informe identifica las crisis de los ingresos y la pobreza como los principales factores que empujan a los individuos hacia el trabajo forzoso. Otros factores de riesgo y de vulnerabilidad comprenden la falta de educación, el analfabetismo, el género y las migraciones.

‘Mientras se están registrando progresos en la reducción del trabajo forzoso impuesto por el Estado, debemos dirigir ahora nuestra atención sobre los factores socieconómicos que hacen las personas vulnerables al trabajo forzoso en el sector privado’, consideró Andrees.

Instó a adoptar medidas dirigidas a reducir la vulnerabilidad al trabajo forzoso, que incluyen cómo reforzar los pisos de protección social a fin de evitar que los hogares pobres contraigan préstamos abusivos en caso de una pérdida imprevista de los ingresos.

Asimismo, invertir en la educación y en la formación profesional para incrementar las oportunidades de empleo de los trabajadores vulnerables.

También promover un enfoque de la migración basado en los derechos a fin de prevenir el trabajo clandestino y los abusos contra los migrantes y apoyar la organización de los trabajadores, incluso en los sectores e industrias vulnerables al empleo forzoso.

‘Si queremos producir un cambio significativo en las vidas de los 21 millones de hombres, mujeres y niños víctimas del trabajo forzoso, debemos adoptar medidas concretas e inmediatas’, sostuvo Ryder.

‘Esto significa colaborar con los gobiernos para reforzar la legislación, las políticas y su aplicación, con los empleadores para fortalecer la diligencia necesaria contra el trabajo forzoso, incluso en sus cadenas de aprovisionamiento, y con los sindicatos para que representen y capaciten a las personas en situación de riesgo’, concluyó.

 




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