Estado de derecho y cooperación, claves frente a la inseguridad ciudadana

 

MADRID (EFE).- El fortalecimiento del Estado de Derecho y la cooperación internacional son claves para luchar contra la inseguridad ciudadana, que “lastra el desarrollo”, afirmó Heraldo Muñoz, responsable del estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre esta materia.

El informe, dado a conocer el pasado mes de Nueva York y presentado hoy en Madrid por Muñoz, subsecretario general de las Naciones Unidas y Director Regional para América Latina y el Caribe del PNUD, propone la creación de un Foro Regional de Seguridad Ciudadana para fortalecer los mecanismos de cooperación.

Como diagnóstico, Heraldo señaló la paradoja que se da en América Latina, con un crecimiento económico significativo, que ha reducido la pobreza “en casi 70 millones de personas”, pero con una “gran tarea pendiente” que es la seguridad ciudadana.

Destacó que casi 100.000 personas mueren al año por homicidios en Latinoamérica y en la última década más de un millón de personas, un “desafío de toda la región”.

La principal amenaza para los ciudadanos es el delito común, el que les afecta directamente, más que el narcotráfico o el crimen organizado.

Los que pueden se protegen por la vía privada, que ha tenido un crecimiento del 10 % anual.

Según datos que aportó Heraldo Muñoz, en América Latina hay 3,8 millones de guardias privados, frente a 2,6 millones de policías. Esto agudiza la desigualdad, ya que los ricos se protegen.

Según el informe, en Honduras, que tiene la tasa mayor de homicidios a nivel mundial, el impacto de la seguridad ciudadana supone el 10,5 % del PIB, que se traduce en 1.600 millones de dólares.

“Al final, la inseguridad cuesta caro” y “es un desafío al desarrollo”, afirmó Heraldo Muñoz.

En su opinión, es importante que el crecimiento económico sea más integrador. Antes, dijo, se tendía a “un estado mínimo” y “un mercado máximo”, pero hoy, “el Estado está de regreso”, los ciudadanos “no quieren un estado más grande, pero sí más vigoroso”, que atienda aspectos como la educación, la salud o el empleo.

Pero además de los coste económicos, destacó los costes personales, gente que deja de salir de noche por miedo o que cambia de residencia, aspectos que suponen una “limitación de la libertad”.

Como conclusión, el informe destaca “que la inseguridad cuesta caro” y que “invertir en prevención es rentable”.

Como lecciones aprendidas, Heraldo Muñoz destacó que “la mano dura ha fracasado en la región” y que hace falta “intervenciones integrales”, no solo represión policial, también mejorar la calidad de la información, el compromiso de los ciudadanos o la cooperación internacional.

Muñoz destacó la cooperación española para mitigar los efectos de la violencia en Centroamérica, con programas concretos.

También señaló la cooperación sur-sur. “Las realidades son similares y las lecciones aprendidas son muy útiles”, dijo y puso como ejemplo la cooperación de los carabineros de Chile o la Policía de Nicaragua.

En este sentido, Álvaro Colom, expresidente de Guatemala, presente en el acto, afirmó que debido a las características parecidas como sociedad “no es lo mismo que venga a formar a un agente guatemalteco un oficial de la DEA (agencia antidrogas de EE.UU.) que un agente colombiano o un español”.

Colom también se refirió a la lucha contra la impunidad llevada a cabo en su país y destacó el papel de la cooperación española en este sentido.

Según Ana Palacio, exministra de Asuntos Exteriores de España, que también asistió a la presentación del Informe, “la seguridad ciudadana es el meollo de la fortaleza del Estado de Derecho” y destacó que el gran reto de América Latina es tener “Estados de derecho fuertes”.

Por su parte, el secretario general de Cooperación Internacional para del Desarrollo del Gobierno de España, Gonzalo Robles, afirmó que hay que hacer “una cooperación internacional más eficiente y más coordinada”.

Destacó la importancia de buscar un “consenso” para abordar la seguridad, ya que dijo, “en cuatro años de mandato no se resuelven las cosas.




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