El presunto asesino del soldado Rigby “ama” a Al Qaeda

El musulmán converso Michael Adebolajo que asesinó al soldado británico Lee Rigby

LONDRES (EFE).- Michael Adebolajo, uno de los dos acusados de asesinar al soldado británico Lee Rigby el 22 de mayo en Londres, aseguró hoy que los miembros de Al Qaeda son sus “hermanos”, a los que “amo”, dijo, a pesar de que “nunca les he conocido”.

Los musulmanes conversos Adebolajo, de 28 años, y Michael Adebowale, de 22, están siendo juzgados en el tribunal penal londinense de Old Bailey por el asesinato a machetazos de Rigby, de 25 años, frente al cuartel militar de Woolwich, en el sur de Londres, en un ataque que conmocionó al Reino Unido.

“Considero que Al Qaeda son los muyahidín. Les amo, son mis hermanos. Nunca les he conocido. Considero que son mis hermanos en el Islam”, declaró el acusado tras ser preguntado por su abogado sobre la citada organización terrorista.

Durante la vista de hoy, Adebolajo, que dijo no pertenecer a grupo alguno, explicó que en 2002 ó 2003 adoptó el nombre Mujahid, que significa, según él, “luchador”, al tiempo que afirmó que “nunca pensó en asesinar a una persona” mientras crecía en la capital británica.

“No es el tipo de cosa que piensa un niño normal y yo no era diferente”, apuntó el sospechoso en una intervención seguida en la sala por los familiares de Rigby.

No obstante, Adebolajo dijo que cuando “un soldado se alista en el ejército, quizá entiende que algún día matará a una persona”, del mismo modo que “cuando yo me convertí en muyahidín supe que, quizá, acabaría matando a un soldado”.

En este sentido, señaló que tanto él como Adebowale rezaron para perpetrar un ataque en el que la víctima fuera un militar y no un civil.

“Creo que no podíamos saber al cien por cien que (Rigby) era un soldado, aunque tomamos algunas medidas al respecto. Por ejemplo, ese día y la noche anterior estuvimos rezando a Alá y suplicándole que atacaríamos a un soldado y solamente a un soldado”, relató Adebolajo.

Lee Rigby era miembro del segundo batallón del real regimiento de fusileros y había servido en Chipre, Alemania y Afganistán antes de ser destinado al cuartel de Woolwich.

Su asesinato a sangre fría y a plena luz del día suscitó una oleada de delitos antimusulmanes y manifestaciones de la extrema derecha.

En medio de la confusión tras el ataque, Adebolajo entregó una carta manuscrita a uno de los testigos del asesinato para dejar claro, dijo hoy, que el “único motivo era la política internacional” del Gobierno británico.

Los dos presuntos islamistas se quedaron en el lugar de los hechos hasta que llegó la policía, que disparó cuando los sospechosos, armados con una pistola, según la Fiscalía, intentaron abalanzarse.

“Estaba casi seguro de que me iban a matar a tiros”, recordó Adebolajo, quien aseguró sentir “admiración” por los agentes del orden que le administraron los primeros auxilios tras ser tiroteado, así como por las enfermeras que le trataron en el hospital.

“Por mi experiencia, creo que en este país tenemos las mejores enfermeras del planeta. Me trataron con muchísima amabilidad mientras estaba esposado a mi cama. En el Islam respetamos esto, pero no respetamos al opresor”, añadió.




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