El PE apoya limitar CO2 de coches a 95 gramos en 2020 pero retrasa aplicación

 

ESTRASBURGO (EFE).- El Parlamento Europeo (PE) respaldó hoy limitar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los turismos nuevos a 95 gramos por kilómetro en 2020, pero aceptó que la medida no se aplique a todos los coches hasta un año después.

La Eurocámara confirmó así el acuerdo informal que ya había alcanzado con los países de la Unión Europea (UE), que ahora tendrán que dar el visto bueno final a la medida.

El pleno del PE aprobó esta medida por 499 votos a favor, 107 en contra y 9 abstenciones.

“El objetivo de 95 g/km representa un ahorro de 50 millones de toneladas de emisiones de CO2 por año”, señaló en un comunicado el responsable de la medida en el PE, el alemán Thomas Ulmer (PPE).

La UE ya había acordado en 2008 que el límite al CO2 de los coches para 2020 fuera de 95 gramos, pero entonces no decidió las vías para lograr esa reducción, que fueron estudiadas el año pasado.

Alemania aprovechó que volvía a tratarse esta cuestión para intentar debilitar la medida en defensa de sus fabricantes de automóviles y finalmente ha logrado algunas concesiones.

La principal novedad es que el límite, cuyo incumplimiento estará penado con sanciones, no se aplicará al 100 % de los turismo nuevos hasta un año después de lo previsto, 2021, ya que en 2020 sólo estarán obligados a cumplirlo un 95 % de los coches que se fabrique.

Los fabricantes de coches podrán además usar entre 2020 y 2022 los conocidos como “supercréditos” para cumplir con estos objetivos, una fórmula que permite contabilizar sus ventas de vehículos menos contaminantes como parte de sus esfuerzos por reducir emisiones, con un límite en este canje de 7,5 gramos de CO2 por kilómetro.

Un turismo poco contaminante, que emita menos de 50 gramos por kilómetro, equivaldrá a dos coches normales en 2020, pero irá perdiendo valor sucesivamente, de manera que en 2023 ambos contarán lo mismo.

Los fabricantes que produzcan menos de 1.000 coches anuales estarán exentos.

Estas exigencias son menos estrictas que las estipuladas en un primer acuerdo alcanzado en junio, que bloqueó Alemania, pero tampoco reproducen exactamente los deseos de Berlín, que pretendía ir mucho más allá y retrasar la aplicación hasta en cuatro años.

La Asociación Europea de Consumidores (BEUC) aseguró que, según sus cálculos, este límite se traducirá en un ahorro anual de combustible de 465 euros, al tiempo que protestó porque la medida haya sido retrasada innecesariamente por las presiones de la industria y de los países que protegen a esa industria.

La comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, ironizó con la frase en alemán “lo que acaba bien, está bien” en un guiño a Berlín, al tiempo que confió en que la medida aporte a la industria la certeza que necesita para producir más vehículos eficientes.

La ONG ecologista Transport & Environment también celebró que se haya logrado finalmente un acuerdo para reducir las emisiones de los coches, pero lamentó que se haya debilitado el acuerdo que los países ya habían cerrado en junio y que la insistencia de Alemania obligó a reabrir.

El grupo de los Verdes del PE coincidió en que lo ocurrido durante las negociaciones daña el proceso democrático de toma de decisiones en la UE y dijo que es una pena que parte de la industria europea siga considerando que la protección del clima y la competitividad son mutuamente excluyentes en lugar de entenderlos como complementarias.




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