Berezovsky barajó el suicidio tras perder su batalla legal con Abramóvich

 

LONDRES (EFE).- El oligarca ruso Boris Berezovsky, hallado muerto en el Reino Unido en 2013, estaba “deprimido” y habló de quitarse la vida tras perder una batalla legal multimillonaria con el dueño del club de fútbol inglés Chelsea, Roman Abramóvich, según dijo hoy su guardaespaldas.

Avi Navama, el hombre que durante más de seis años veló por la seguridad del magnate, prestó hoy declaración en el marco de la investigación forense de dos días, iniciada hoy en el ayuntamiento de Windsor, sobre las circunstancias de la muerte de Berezovsky, cuyo cadáver fue encontrado en su lujosa casa de Ascot, a las afueras de Londres, el 23 de marzo del pasado año.

Según recordó hoy Navama, que encontró el cuerpo sin vida de su jefe, Berezovsky tenía el ánimo “muy bajo” y se había convertido en un “hombre destrozado” tras haber perdido en 2012 ante los tribunales británicos un litigio legal multimillonario que libraba con su compatriota Abramóvich.

Berezovsky, muy crítico con el presidente ruso, Vladímir Putin, y que iba a todas partes con guardaespaldas, recurrió a la justicia al considerar que el dueño del Chelsea le había intimidado para vender sus acciones en la petrolera rusa Sibneft por una “fracción” de su valor real.

Sin embargo, las acusaciones del oligarca ruso fueron rechazadas por el Tribunal comercial de Londres.

Según explicó hoy el guardaespaldas, que dijo que le vio la noche antes, el oligarca le había mirado “con ojos cansados, como si no supiera qué hacer”.

Esa misma tarde, tras recoger del colegio al hijo del magnate ruso, Gleb, Navama consideró “extraño” que su jefe le enviara un mensaje al móvil para darle las gracias.

El guardaespaldas señaló que llamó a una ambulancia sobre las 15.00 horas ese 23 de marzo al no haber obtenido respuesta del teléfono de Berezovsky en todo el día y al sospechar que podría haberse dañado en base a conversaciones previas, según indicó.

“Pasaba más tiempo con él que con mi mujer y le consideraba parte de mi familia”, afirmó Navama, a quien Berezovsky una vez preguntó si “debería saltar o cortarse las venas” y le generó “una mala sensación de que podría suicidarse”.

También la esposa del exiliado ruso, Zoe Watson, describió cambios detectados en el comportamiento de su marido en un comunicado leído hoy.

“El Berezovksky que yo conocía era dinámico, con una personalidad exuberante, que se convirtió en alguien retraído que era una sombra del que un día conocí”, apuntó Watson, que describió a su esposo como un “hombre muy hospitalario, muy generoso y amable”.

Watson recordó que su preocupación por la conducta del magnate se agravó durante un viaje a Israel en el que Berezovsky “estaba pálido y temblando, parecía destrozado”, y tomaba “antidepresivos muy fuertes”, con “ataques de pánico y palpitaciones cardíacas”.

El oligarca también había hablado con uno de sus hijos sobre el suicidio y le había preguntado “cómo hacerlo”, según recordó.

Matemático en la era soviética y amigo de la familia de Yeltsin, el magnate había iniciado su carrera empresarial con un concesionario de coches, pero después, con la llegada de Putin al poder, huyó a varios países y se estableció en el Reino Unido.

El oligarca, que tenía 67 años cuando murió y era muy conocido en el Reino Unido, emigró a este país en 2000 a raíz de sus problemas con la Rusia de Putin.




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