"Una fiesta de la amistad"

“Una fiesta de la amistad”

El Papa saluda a los deportistas de los juegos en Sochi

Uno de los fieles que se dieron cita en la plaza de San Pedro durante el rezo del Angelus, sostiene una veladora y dos recuerdos con la imagen del papa Francisco, quien ayer habló de los Juegos de Invierno

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).- El papa Francisco envió ayer un saludo a todos los participantes en los Juegos Olímpicos de Invierno, que se iniciaron el viernes pasado en Rusia, y les deseó ser parte de una fiesta de la amistad.

Tras la bendición dominical con el Ángelus, ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro, el líder católico recordó la manifestación deportiva.

“En estos días se desarrollan en Sochi, en Rusia, los Juegos Olímpicos Invernales. Quisiera hacer llegar mi saludo a los organizadores y a todos los atletas, con el deseo de que sea una verdadera fiesta del deporte y de la amistad”, dijo en italiano.

También dijo que reza y está cercano a cuantos están sufriendo daños e incomodidades a causa de las calamidades naturales, en diversos países como también en la capital italiana.

El papa argentino advirtió que la naturaleza desafía a todos a ser solidarios y atentos al cuidado de la creación también para prevenir, en la medida de lo posible, las consecuencias más graves.

Por otro lado, recordó que mañana martes la Iglesia católica celebrará la memoria de la Virgen de Lourdes y la Jornada Mundial del Enfermo la cual, sostuvo, es una oportunidad para poner al centro de las comunidades a las personas que sufren.

El Papa llamó a imitar la actitud de Jesús hacia los enfermos, compartir con ellos el sufrimiento y abrir el corazón a la esperanza. “Pienso en todos los trabajadores sanitarios: ¡Qué trabajo precioso! ¡Muchas gracias por este trabajo! Ellos encuentran cada día en los enfermos no sólo cuerpos marcados por la fragilidad, sino personas a las cuales ofrecer atención y respuestas adecuadas”, dijo.

Papa | Enfermos

El papa Francisco dedicó un mensaje a los enfermos y quienes cuidan de ellos.

Dignidad intacta

Según el Pontífice la dignidad de la persona no se reduce jamás a sus dificultades o capacidades, y no se degrada cuando la persona misma es débil, inválida o necesitada de ayuda.

Situaciones difíciles

“Pienso también en las familias, donde es normal hacerse cargo de quien está enfermo, pero a veces las situaciones pueden ser pesadas”, señaló el Papa.

Miedo de la fragilidad

“Tantas me escriben y hoy quiero asegurar una oración por todas estas familias, y les digo a ellas: ¡No tengáis miedo de la fragilidad! Ayudaos los unos a los otras con amor”, declaró.




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