Sigue la reforma del Banco vaticano

Un empresario de Francia, el nuevo titular del Consejo

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).- El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como Banco vaticano, inició ayer una segunda etapa de su reforma interna para alcanzar la transparencia con la sustitución de sus principales directivos.

El empresario francés Jean-Baptiste de Franssu asumió el puesto de presidente del Consejo de Superintendencia del IOR y él guiará a un grupo de otros consejeros no-religiosos que tomarán control del organismo.

Tres de ellos ya fueron designados y provienen de Alemania, Estados Unidos e Inglaterra.

De Franssu sustituyó al abogado alemán Ernst von Freyberg, quien había sido designado como presidente apenas 16 meses atrás, en uno de los últimos actos del pontificado de Benedicto XVI. Von Freyberg encabezó el instituto en tiempos turbulentos marcados por la sorpresiva renuncia de Paolo Cipriani y Massimo Tulli, respectivamente director y vice, envueltos en un escándalo por denuncias de lavado de dinero que aún no han sido aclaradas. El cambio en el vértice del IOR forma parte de una serie de medidas tomadas por el Papa Francisco para modernizar y hacer más eficientes las estructuras económico-administrativas de la Santa Sede.

En los próximos tres años serán revisados y rediseñados los estatutos del instituto que, entre otras cosas, dejará atrás las inversiones especulativas para concentrarse en la consultoría financiera y los servicios de pago para el clero, las diócesis y los empleados del Vaticano.

El sacerdote George Pell, cardenal y secretario de Economía del Vaticano, presentó un paquete de medidas para profundizar las reformas impulsadas por el Papa.

Con la creación de un Consejo para la Economía, del cual depende la secretaría presidida por el cardenal, se concentraron todas las estructuras financieras del Vaticano que hasta ahora se encontraban dispersas en varias oficinas.

Ese proceso se profundizó gracias a un decreto papal que prácticamente desmanteló la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), cuya Sección Ordinaria fue traspasada bajo la dependencia de la Secretaría de Economía.

De esta manera ese organismo se convirtió en una especie de ‘superministerio’ en la institución.

Anteriormente ya había asumido las competencias de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede. Según el cuadro ilustrado por Pell, al término del proceso el Vaticano contará con una gran oficina económica responsable de los presupuestos y balances, una tesorería (actualmente la APSA) y un banco de servicios restringidos, el IOR. Paralelamente se creará otro organismo que llevará por nombre “Vatican Asset Management” (VAM) y que se encargará de la gestión de todo el patrimonio, desde el inmobiliario hasta las acciones, los títulos, las obligaciones y las inversiones en metal, específicamente el oro. Actualmente varias secciones distintas de la Curia Romana cuentan con sus propias inversiones, especialmente en títulos. Paralelamente se anunció la creación de un comité técnico que estudiará la situación de los fondos de pensiones de los empleados vaticanos y formulará propuestas de mejora al Consejo para la Economía antes que finalice el 2014. Además Pell anunció que para el años 2015 todos los organismos del Vaticano redactarán los presupuestos a los cuales deberán atenerse durante el año y el gasto, de acuerdo con la estructura aprobada, será responsabilidad de cada uno de los entes. “El gasto será comparado con el presupuesto en el curso del 2015 y cada eventual exceso será competencia del dicasterio o de la administración competente”, advirtió. “Hay muchos desafíos y mucho trabajo por hacer. Estamos ansiosos por ir hacia delante con este trabajo en los próximos meses”, apuntó.




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