Rompe el protocolo

Francisco invita a un amigo a subir al "papamóvil"

Artistas del Golden Circus esperan la llegada del Papa ayer, en la Plaza de San Pedro, en El Vaticano

CIUDAD DEL VATICANO (AP, EFE y Notimex).- En una nueva violación del protocolo pontificio, el papa Francisco invitó ayer a un amigo argentino a dar una vuelta con él por la Plaza de San Pedro en el panorámico automóvil blanco.

Fabián Báez, un sacerdote porteño, no tenía una entrada VIP para un lugar cercano al altar ni para un sitio donde el Papa charlaría con algunos fieles en la audiencia general del miércoles

El sacerdote le hizo señas y le gritó. Apenas Francisco lo vio entre la multitud, pidió a los guardias de seguridad que pararan el “papamóvil” e indicó a los gendarmes que lo ayudaran a saltar la barricada para acercarse.

“Es un gran confesor”, dijo el papa argentino refiriéndose al párroco Fabián Báez.

En su catequesis semanal el líder católico se refirió al sacramento del Bautismo y aseguró que no se trata de un rito más, de una ceremonia simplemente social.

“‘¿De verdad es necesario el Bautismo para vivir como cristianos y seguir a Jesús? ¿No es, en el fondo, un simple rito, un acto formal de la Iglesia para poner un nombre a un niño o a una niña?

“No es una formalidad. No es lo mismo un niño bautizado que uno no bautizado; no es lo mismo una persona bautizada que no bautizada. Por él nos sumergimos en la fuente inagotable de vida que proviene de Jesús y podemos vivir una vida nueva, ya no al azar del mal, el pecado y la muerte”, agregó.

El Pontífice preguntó a los presentes cuántos de ellos conocen la fecha de su bautizo y lamentó que pocos la conozcan, cuando en realidad la deberían considerar una “fecha feliz”.

‘Evidentemente no recordamos la ceremonia, sobre todo si nos bautizaron poco después de nacer, pero si no damos importancia a ese día hay un peligro que es el de perder la conciencia de lo que el Señor ha hecho por nosotros, del don que hemos recibido’, apuntó.Al finalizar la audiencia el Papa disfrutó de un espectáculo circense compuesto por malabaristas, equilibristas y payasos, que se exhibió en la plaza de San Pedro.

El Papa argentino saludó en italiano a la compañía Golden Circus, dirigida por la italiana Orfei, que viajará este año a América Latina, y la invitó “en su viajar de ciudad en ciudad a sentirse mensajeros de alegría y hermandad en una sociedad que tanto los necesita”.

El Sumo Pontífice también recibió ayer el saludo del equipo italiano de fútbol Sampdoria, que le entregó una camiseta más de este deporte que tanto le gusta.

Por otra parte, ayer los Legionarios de Cristo iniciaron su capítulo general extraordinario, una asamblea que definirá el futuro de ese instituto religioso mediante la aprobación de nuevos estatutos internos y la elección de los próximos superiores. El encuentro comenzó con una misa en la capilla del Centro de Estudios Generales de Roma, aunque las sesiones formales de trabajo iniciarán hoy en la sede de la Dirección General de Vía Aurelia. Tanto la celebración de este día como las labores durante el capítulo serán presididas por el cardenal Velasio De Paolis, el delegado pontificio responsable del proceso de renovación. Suman 61 los ‘capitulares’ con voz y voto en la reunión. El capítulo no fue planteado como un punto de llegada, sino como un paso en un camino, tortuoso, hacia la era ‘post Maciel’. Todavía pesa en muchos legionarios la herencia de un fundador culpable de todo tipo de actos inmorales, desde los abusos sexuales contra menores hasta el consumo de drogas y la procreación de hijos con amantes. ‘Sería ingenuo pensar que todo será color de rosa una vez que termine este evento. Va a poner los rieles por donde tendremos que caminar, pero luego hay que seguir recorriendo el camino con la ayuda de Dios’, dijo a Notimex Benjamín Clariond, responsable de prensa de la congregación. Más allá de los objetivos principales de elegir superiores y aprobar nuevos estatutos, la asamblea afrontará interrogantes sobre el pasado y el futuro. El delegado De Paolis y los directores territoriales presentarán informes sobre el estado de la Legión a todos los capitulares, que definirán las prioridades para los próximos años. Un tiempo importante se dedicará a estudiar una ‘investigación detallada’ sobre el fenómeno de los abusos sexuales contra menores en la institución. No sólo los cometidos por Maciel, sino por otros sacerdotes. Apenas unos días atrás el vicario general, Sylvester Heereman, reconoció públicamente en una carta que unos 35 legionarios fueron denunciados por abusos de diverso tipo a lo largo de la historia de la congregación. Este es un dato surgido de esa investigación oficial, aunque algunos ex miembros desconfían de esa cifra y afirman que podrían ser más casos. De todas maneras el capítulo deberá hacer cuentas con esa herida aún abierta. Entre otras cosas porque nueve de las denuncias por estos delitos todavía son investigadas por la justicia eclesiástica. El más famoso de los denunciados es justamente Maciel, fallecido en 2008 y cuya figura todavía genera divisiones. La participación en el capítulo de algunos de sus colaboradores más cercanos ha levantado críticas. En especial Luis Garza Medina y Alvaro Corcuera. El primero de ellos fue vicario general de 1992 a 2011. En la práctica se desempeñó como sustituto del fundador cuando este dirigía con mano férrea la congregación y su poder era absoluto. El segundo fue elegido en 2005 como sucesor de Maciel en la dirección general y se mantuvo en el puesto hasta 2012. ‘Nuestro padre’, como lo llamaban en vida, sigue presente también en sus víctimas. La mayoría de ellos dejaron el sacerdocio, salvo casos excepcionales como el de Félix Alarcón, un octogenario español que no se alejó de la Iglesia y todavía sigue ejerciendo en una parroquia. Hace unos días él dio un testimonio desgarrador sobre los abusos sufridos y advirtió que ha sentido la indiferencia total de los legionarios hacia su dolor, salvo casos específicos. La respuesta llegó desde las columnas de ‘Regnum Christi en vivo’, un blog oficial. En su artículo el legionario Fernando Morales constató que ‘urge una reconciliación con todos nosotros y es absurdo que aún no hayamos podido sellarla’. Aseguró que seguir adelante con la Legión de Cristo no significa negar ‘las injusticias y atrocidades pasadas’. ‘Urge expresar nuestra cercanía a este hombre, a este hermano nuestro. Me duele que él siga sintiendo que lo consideramos un enemigo o simplemente que (.) piense que el conjunto de los legionarios somos indiferentes ante su dolor o crea que lo miramos con recelo’, añadió. Lo cierto es que esa reconciliación definitiva con las víctimas no ha tenido lugar. No obstante se haya conformado una comisión especial de acercamiento con ellas. Ese organismo sirvió para zanjar algunas situaciones del pasado, con algunos resarcimientos económicos, pero no produjo un resultado clave: una solicitud de perdón clara, inequívoca, pública y puntual. Una solicitud de perdón que, a título personal, pronunció uno de los personajes destacados de la congregación en los últimos años. El sacerdote Deomar De Guedes, que era consejero general y decidió renunciar a pocos días del inicio del capítulo. Su salida significó un fuerte remesón y minó la credibilidad de la reforma. Pero, sobre todo, dejó sobre la mesa de los capitulares una cuestión ineludible: ¿Debe la asamblea pedir perdón a las víctimas públicamente?. ‘Muchos enfrentamos el capítulo con una sana expectativa por las decisiones importantes que se van a tomar ahí, pero también con un poco de deseo de cerrar este capítulo de nuestra historia con las lecciones bien aprendidas y dedicarnos a trabajar por los demás, a hacer el bien y no estarnos mirando y analizando a nosotros mismos todo el día’, afirmó Benjamín Clariond. ‘La renovación que nos pide la Iglesia no es cosmética, de apariencias, sino que quiere permear todo nuestro modo de vivir y de actuar’, apuntó.

Vaticano | Simplificación

El Papa Francisco decide reducir los títulos honorarios para sacerdotes

Mayores de 65 años

El título de “monseñor” se otorgará sólo a mayores de 65 años, según nueva circular

Conservan su título

La decisión no tendrá carácter retroactivo, por lo cual ningún título será retirado

Excepciones

Se seguirá llamando monseñor a vicarios generales, obispos o funcionarios de la Curia Romana




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