Revelan escrito inédito del Papa Francisco

VATICANO (Notimex).— Un escrito inédito del Papa Francisco que cuenta la amistad de su familia con el sacerdote de origen italiano Enrique Pozzoli, que lo bautizó el 25 de diciembre de 1936, fue revelado hoy por el diario vaticano ‘L’Osservatore Romano’.

El texto, redactado por Jorge Mario Bergoglio el 20 de octubre de 1990 a petición de otro sacerdote, Cayetano Bruno, tenía como objetivo fijar algunos recuerdos sobre la amistad de Pozzoli, de la congregación salesiana, con su familia.

Por eso en la primera parte del documento, el actual Papa describió la cercanía del sacerdote con sus familiares y la ayuda que les había dado en algunas circunstancias.

Luego evocó su intervención ‘en modo decisivo’ durante el año 1955, cuando el joven Jorge había decidido irse al seminario pero en su casa no estaban muy de acuerdo con su decisión.

‘El 21 de septiembre de 1954 me tiraron del caballo. Conocí al padre Carlos B. Duarte Ibarra en Flores (mi parroquia). Me confesé con él por casualidad y ahí me esperaba el señor. Ahí no tuve dudas de que debía ser sacerdote’, escribió.

‘La vocación la había sentido por primera vez en Ramos Mejía, durante el sexto grado (de la escuela primaria ndr), y hablé con el famoso ‘pescador’ de vocaciones, el padre Martínez. Pero después empecé la escuela secundaria y chau’, apuntó.

Más adelante recordó que estudiaba química en el colegio industrial y pasaba largos períodos (sobre todo en verano) en casa de sus abuelos maternos en la calle Quintino Bocayuva, de Buenos Aires.

Precisó que no dijo nada en su casa sobre su vocaciones hasta el noviembre de 1955. Ese año terminó el industrial (eran seis años) y se inscribió para seguir la carrera de técnico químico.

Reconoció que en su casa no estaban convenidos aunque eran católicos practicantes, porque preferían que esperase algunos años estudiando en la universidad.

‘Como sabía quien podía terminar el conflicto fui a buscar al padre Pozzoli y le conté todo. Examinó mi vocación. Me pidió rezar y dejar todo en las manos de Dios. Me dio la bendición de María auxiliadora. Naturalmente en casa nació la idea: ¿Por qué no escuchamos a Pozzoli? Y yo, con la mejor cara del mundo, dije que sí’, contó.

‘Recuerdo todavía la escena. Era el 12 de diciembre de 1995. Papá y mamá festejaban 20 años de matrimonio. La fiesta fue una misa (sólo mis padres y los cinco hijos) en la parroquia San José de Flores. El celebrante fue Pozzoli. Después papá invitó a desayunar en la confitería La Perla de Flores’, apuntó.

Explicó que a mitad del desayuno salió el tema, entonces el sacerdote dijo que la universidad estaba bien, pero que las cosas se debían hacer cuando Dios quiere que se hagan; entonces relató historias diversas de vocación y al final repasó la suya.

‘A esa altura mis papás habían abierto el corazón. Naturalmente el padre no terminó diciendo que me dejasen ir al seminario ni exigiendo de ellos una decisión. Simplemente se dio cuenta que debía suavizar, lo hizo y el resto vino solo’, ponderó.

 




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