Resalta la alegría mexicana

Nutrida delegación participa en un hecho histórico

Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong con peregrinos de Dzan y Ticul, el sábado en la Basílica de San Pedro
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Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong con peregrinos de Dzan y Ticul, el sábado en la Basílica de San Pedro


CIUDAD DEL VATICANO (Por Martín Acosta Pacheco).- La Santa Sede vivió ayer una jornada histórica en la que los papas Francisco y Benedicto XVI presenciaron la canonización de sus predecesores Juan Pablo II y Juan XXIII, en la que ha sido denominada como “La historia de los cuatro papas”, atestiguada por una multitud que abarrotó la Plaza de San Pedro, la Vía de la Conciliación, así como plazas y calles aledañas.

Entre la multitud destacó la presencia de al menos 5,000 mexicanos, entre ellos los peregrinos provenientes de la Península de Yucatán, quienes comenzaron a animar el ambiente con sus cantos, lo que contagió a otros grupos que se sumarían al festejo y que más tarde entonarían sus propias canciones.

Canciones

Un contingente de medio centenar de campechanos y yucatecos cantó en la Vía de la Conciliación “Cielito Lindo”, “Amigo” -el “himno” que los mexicanos le asignaron a Juan Pablo II-, “Las Mañanitas” y la infaltable “Guadalupana”.

A la alegría de los peninsulares se sumaron grupos de connacionales de diversos estados, de otros países de habla hispana, como Perú y Venezuela, e incluso de naciones como Polonia y Alemania. Todos ellos se unieron a la fiesta, en lo que lentamente avanzaban a la Plaza de San Pedro.

Peregrinos de Mérida, Maní, Baca y de la capital campechana vibraron de emoción y lloraron cuando el papa Francisco pidió que los nombres de Giovanni Paolo II y Giovanni XXIII sean inscrito en el Libro de los Santos de la Iglesia por los tres principios: “gran fuerza, mayor fuerza y grandísima fuerza”, y se generó una ensordecedora y prolongada ovación que hizo enchinar la piel hasta a los más escépticos.

Para los peregrinos de Yucatán estos momentos les ayudaron a olvidar los problemas enfrentados y retrasos en su viaje, así como el extravío de equipajes causados por irregularidades en la aerolínea Aeroméxico.

Anteayer, yucatecos y campechanos, a quienes se unieron mexicanos de otros estados, participaron en una misa que presidió monseñor Patrón Wong, como informamos en otra nota en esta misma página. Entre los concelebrantes estuvo el sacerdote campechano José Luis Ye Ehuán.

El grupo de peregrinos campechanos, por conducto del cirujano dentista Juan Carlos Vicencio Quiñones, entregó a monseñor Patrón Wong un sombrero de jipi elaborado por artesanos de Bécal en el municipio de Calkiní, y otro más con el tejido de “papa Francisco” para el Sumo Pontífice.

Ánimo intacto

Las incomodidades para ganar lugar o avanzar lo más posible no mermaron en nada el ánimo de cientos de miles de peregrinos que acamparon y resintieron los estragos de las temperaturas de cuatro y cinco grados Celsius en los alrededores de la Plaza de San Pedro. Eso los obligó a cubrirse con bolsas para dormir y cobijas, hasta periódicos, para aguantar el frío. Aún a las 9:55 horas, a unos minutos del inicio de la ceremonia de canonización, cientos de peregrinos permanecían en el piso, adormilados o se entretenían con la lectura de libros. Mientras, un auténtico río humano avanza lentamente hacia la Plaza de San Pedro entre cantos y agitando las banderas de sus países a manera de saludo a los nuevos santos.




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