Reconoce Francisco que también existen clérigos corruptos

 

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).- El Papa Francisco reconoció hoy que también en la Iglesia existen clérigos corruptos, aseguró que el deber de los cristianos es pedir perdón por ellos y rezar para que no mueran con el corazón corrupto.

Por segundo día consecutivo, Francisco se refirió al tema de la corrupción en la homilía de su misa privada matutina, que celebró en la capilla de su residencia vaticana, la Casa de Santa Marta.

‘El corrupto irrita a Dios y hace pecar al pueblo. Jesús lo dijo claramente: quien genera escándalo es mejor que se tire al mar, el corrupto escandaliza la sociedad. Dios anuncia un castigo para los corruptos porque escandalizan, porque explotan a los que no pueden defenderse, esclavizan’, señaló.

Apuntó que, cuando una persona entra en el camino de la corrupción, llega a quitar la vida, a usurpar y se vende, se convierte en una mercancía.

Precisó que el corrupto se vende para hacer el mal, aunque él no lo sabe porque cree que se vende para tener más dinero y más poder aunque, en realidad se vende para hacer el mal, ‘para matar’.

Por ello pidió ser prudentes cuando se acusa de corrupción a alguien, porque una persona en esas circunstancias ‘ha sido condenada’.

‘¿Qué espera a los corruptos? Esta es la maldición de Dios, porque han explotado a los inocentes, aquellos que no pueden defenderse, y lo han hecho con los guantes blancos, desde lejos, sin ensuciarse las manos’, indicó.

‘¿Existe una salida, una puerta de salida para los corruptos? íSí! La puerta de salida para los corruptos, para los corruptos políticos, para los corruptos negociantes y para los corruptos eclesiásticos: íPedir perdón!’, apuntó.

Aseguró que cuando se lee en los diarios sobre los actos de corrupción, las ‘mordidas que van de aquí para allá’ y también cosas de algunos prelados, los cristianos tienen el deber es pedir perdón por ellos e invocar que el señor les de la gracia de arrepentirse, para que no mueran con el corazón corrupto.

‘Condenar a los corruptos, sí; pedir la gracia para no volverse corruptos, sí; y también rezar por su conversión’, insistió.

 




Volver arriba