Papa Francisco: Los obispos, ni cruzados ni príncipes

Los obispos, ni cruzados ni príncipes

Los obispos, ni cruzados ni príncipes

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).- El Papa Francisco pidió hoy que los obispos católicos no se sientan ‘cruzados’ que defienden batallas personales, ni tengan ‘mentalidad de príncipes’ o se comporten como simples administradores de empresa.

La mañana de este jueves el líder católico presidió, en la Sala Bolonia del Palacio Apostólico, un encuentro con los integrantes de la Congregación para los Obispos, el organismo del Vaticano que procesa los nombramientos de nuevos pastores.

En un largo discurso ante ellos indicó las características que debería tener un obispo, aunque reconoció que ‘no existe un pastor estándar para toda la Iglesia’, y por ello cada comunicad católica necesita alguien que responda a sus necesidades.

‘El pueblo sigue exclamando: necesitamos alguien que nos mire con la amplitud del corazón de Dios; no necesitamos un manager, un administrador delegado de una empresa (…) Nos hace falta alguien que sepa elevarse a la altura de la mirada de Dios para conducirnos hacia él’, dijo.

‘La Iglesia no necesita apologistas de las propias causas ni cruzados de las propias batallas, sino sembradores humildes y confiados de la verdad que saben que cada vez les es nuevamente confiada y que se fían de su potencia’, agregó hablando en italiano.

Estableció que para encontrar un obispo no sirve ‘la contabilidad de los dotes humanos, intelectuales, culturales’, porque un pastor adecuado no responde a la ‘suma aritmética de sus virtudes’.

A quienes se encargan de proponerle las ternas para la elección de los responsables eclesiásticos, les aclaró que sus decisiones no pueden estar condicionadas por sus propios intereses, por eventuales grupos, camarillas o hegemonías.

Insistió que para elegir a esos ministros es necesario elevarse por encima de las eventuales preferencias, simpatías, pertenencias o tendencias, para no seleccionar hombres ‘condicionados por el miedo a lo bajo’.

Según el Papa, renuncia y sacrificio son connaturales a la misión episcopal, porque los obispos no trabajan para sí mismos sino para los demás, sobre todo para aquellos que son marginados por el mundo.

‘Sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, sean humildes, pacientes y misericordiosos; amen la pobreza, interna como libertad y también externa como sencillez y austeridad de vida’, señaló.

‘No tengan una filosofía de príncipes, sean capaces de ‘vigilar’ al rebaño que les será confiado, es decir, de preocuparse por todo lo que lo mantiene unido. Reafirmo que la Iglesia necesita pastores auténticos’, ponderó.

 




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