“No acaben en el infierno”

Llamado del Papa a mafiosos: "Dejen de hacer el mal"

El papa Francisco saluda Luca, nieto de George Abela, presidente de Malta, y a Lidia, la madre del niño. Ayer el pequeño, de tres años de edad, le regaló al Sumo Pontífice el dinosaurio de plástico que se ve en la foto

ROMA (EFE).- El papa Francisco realizó ayer un llamamiento a los hombres y mujeres mafiosos, a quienes instó a convertirse y dejar de hacer el mal para “no acabar en el infierno” que es lo que, advierte, les espera si continúan por ese camino.

“Siento que no puedo acabar el discurso sin dirigir una palabra al gran protagonista ausente de hoy. A los hombres y mujeres mafiosos. Por favor cambien de vida. ¡Conviértanse! ¡Dejen de hacer el mal! Esta vida no les dará alegría ni felicidad”, afirmó el Pontífice.

“El poder, el dinero que tienen ahora por tantos negocios sucios, por tantos crímenes mafiosos es dinero y poder ensangrentado que no podrán llevarse a la otra vida”, exclamó el Papa con semblante serio.

El Pontífice, además de llamar a la conversión de los mafiosos, les recordó que “aún hay tiempo para no acabar en el infierno”.

“Rezo por ustedes y por su bien. Les pido de rodillas ¡Cambien! ¡Conviértanse!”, aseveró de nuevo dirigiéndose a los mafiosos.

Víctimas inocentes

El mensaje lo pronunció durante la vigilia celebrada ayer en el templo romano de San Gregorio VII que él mismo presidió y en la que rezó junto con los familiares de 700 víctimas inocentes asesinadas por la mafia italiana en años recientes.

El acto lo organiza la Fundación Libera, que asiste a las víctimas inocentes de la mafia desde 1995, y se pronunciaron a modo de recuerdo los nombres de los más de 700 muertos inocentes de las organizaciones criminales, personas que, sin pertenecer a la mafia, perdieron su vida por la lucha entre clanes de la delincuencia.

Además de dirigirse a los mafiosos, el Pontífice agradeció a los familiares de las víctimas congregadas en el templo por “no haberse cerrado”, por haber salido a contar “su testimonio de dolor y de esperanza”.

Asimismo, el Papa, conmovido, recordó el crimen “sin piedad” del niño de tres años Domenico Petruzzeli, asesinado a balazos el pasado martes junto con su madre y el compañero sentimental de esta, mientras viajaban en coche en una carretera de Taranto, en la región de la Apulia, presumiblemente por un ajuste de cuentas.

“Pidamos a Dios que nos de fuerza para caminar hacia delante. Para seguir luchando contra la corrupción”, proclamó el Papa argentino.Francisco, con su llamamiento a la conversión de los mafiosos parafraseó al beato y futuro santo Juan Pablo II, quien expresó la misma petición en un célebre discurso pronunciado en 1993 durante un viaje a la isla sureña de Sicilia, en el Valle de los Templos de Agrigento.El acto de hoy fue la antesala de la XIX “Jornada de la Memoria y del Compromiso con las víctimas inocentes de la mafia”, convocada en la ciudad italiana de Latina para hoy, en la que se espera la participación de miles de personas de todo el país.




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