“No, a cualquier droga”

El Papa pide un repudio "fuerte" a los estupefacientes

El papa Francisco besa a un hombre en  silla de ruedas que asistió a la audiencia general celebrada ayer miércoles en la Plaza de San Pedro

CIUDAD DEL VATICANO (EFE).- El papa Francisco expresó ayer su “no, a cualquier tipo de droga” al saludar a una organización dedicada a la rehabilitación de farmacodependientes durante la audiencia general que celebró, como cada miércoles, en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

“Esto hará bien decirlo a todos. Simplemente decir no a cualquier tipo de droga”, invitó el Papa a los fieles a decirlo “fuerte”.

El Pontífice argentino hizo esta petición tras saludar a los familiares de los jóvenes de la Comunidad de San Patrignano, que se ocupa de la recuperación de adictos.

El papa Francisco dedicó la audiencia al “don del consejo”, al explicar “la importancia de, en los momentos más delicados, poder contar con sugerencias de personas sabias y que nos quieren bien”.

“Ahora se trata de Dios mismo que, a través del don del consejo, con su espíritu ilumina nuestro corazón a fin de hacernos comprender el modo justo de hablar, de comportarse y el camino a seguir”, agregó.

Un consejo, agregó el Papa, para que en nuestros pensamientos, sentimientos e intenciones no nos dejemos llevar del egoísmo o de nuestro modo de ver las cosas, sino del querer de Dios.Asimismo, Francisco llamó ayer a los fieles a entrar en contacto con el Espíritu Santo a través de la oración.

“El Espíritu nos ayuda a crecer interiormente y positivamente en la comunidad y a no caer presa del egoísmo ni de nuestra forma de ver las cosas”, dijo el Pontífice durante la audiencia general.

“La condición esencial para conservar este don es la oración”, explicó.

“Todos podemos rezar las oraciones que hemos aprendido de pequeños, pero también dirigirnos a Dios con nuestras palabras: ‘Señor, ayúdame, aconséjame: ¿Qué tengo que hacer ahora?’ Y con la oración hacemos espacio para que el Espíritu venga y nos ayude en ese momento, nos aconseje que debemos hacer”.

“Nunca tenemos que olvidarnos de rezar. Ninguno se da cuenta cuando rezamos en el autobús o por la calle: recemos en silencio. Aprovechemos estos momentos para rezar para que el Espíritu Santo nos conceda el don del consejo”, aseveró.Además dijo que “en la intimidad con Dios y escuchando su palabra, dejamos de lado, poco a poco, nuestra lógica personal y en nosotros madura una sintonía profunda con el Señor que nos lleva, en cambio, a preguntarnos cual es su voluntad”.”Es el Espíritu el que nos aconseja, pero nosotros tenemos que dejarle espacio para que lo haga. Dar espacio y rezar para que nos ayude siempre”, indicó.Según el Papa, al igual que los demás dones del Espíritu Santo, el consejo es “un tesoro para toda la cristiana, porque el Señor no nos habla sólo en la intimidad del corazón, sino a través de la voz y el testimonio de los hermanos”.Francisco recordó al respecto que una vez en la diócesis argentina de Luján, un joven “con tatuajes y pendientes y todas esas cosas” le expuso en el confesionario una situación muy grave diciendo que su madre le había aconsejado que se dirigiera a la Virgen.”Era una mujer con el don del consejo. Esa madre no sabía como salir del problema de su hijo, pero le indicó el camino acertado”, señaló. Para concluir, el Papa citó el Salmo 16: “Bendeciré a Yahve que me aconseja; aún de noche me instruye. Tengo siempre presente al señor, con él a mi derecha no vacilaré”. “Que el Espíritu infunda siempre en nuestros corazones esta certeza y nos colme así, de su consuelo y su paz y pedid siempre el don del consejo”. Al finalizar la audiencia general, el Papa saludó en alemán a los familiares y amigos de los nuevos Guardias Suizos que la víspera prestaron juramento y les ha recordado que “el Espíritu Santo expulsará el temor”. Francisco habló también de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Polonia en 2016.”Comenzamos el camino hacia el encuentro en Polonia, caminamos juntos, unidos en el amor y la oración, continuando con la invitación de San Juan Pablo II a ser siempre jóvenes en el Espíritu Santo”. El jefe de la Iglesia invitó a los peregrinos a visitar las tumbas de los apóstoles para que “crezca en todos la alegría pascual de la Resurrección que se manifiesta también en determinadas obras de caridad”.




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