Mujeres llaman a revisar el celibato

En carta al Papa revelan romances con sacerdotes

CIUDAD DEL VATICANO (El Universal).- Veintiséis mujeres involucradas sentimentalmente con algún sacerdote o religioso escribieron una carta al papa Francisco pidiéndole la revisión del celibato sacerdotal, definiéndose como “una pequeña muestra” de este fenómeno y afirmando hablar en nombre de tantas otras “que también viven en el silencio”.

“Querido papa Francisco, somos un grupo de mujeres de muchas partes de Italia que te escriben para romper el muro de silencio e indiferencia en que nos encontramos. Cada una de nosotras vive, ha vivido y quisiera vivir una relación de amor con un sacerdote, del cual está enamorada”.

Así inicia el texto que estas mujeres firmaron con su nombre y la inicial del apellido, pero que, como explica el periódico Vatican Insider, el primero en difundir la misiva, “en la carta enviada al Vaticano venía un apellido y el número telefónico” para garantizar la autenticidad de un gesto con el cual estas personas intentan hacer conocer al Papa una realidad limitada en Italia, pero no en otros países, como Austria o Alemania, donde alcanza números mucho más altos.

El Pontífice nunca se ha manifestado a favor de la cancelación del celibato, pero siempre ha pedido coherencia a los sacerdotes.

Quizá por ese motivo las mujeres le dicen: “Como tú bien sabes, se ha dicho mucho a favor del celibato opcional, pero muy poco se conocen los sufrimientos de una mujer que vive la experiencia del enamoramiento con un sacerdote. Con humildad quisiéramos poner a tus pies nuestro sufrimiento con el fin de que algo pueda cambiar no sólo para nosotras, sino para toda la Iglesia”.

Con una sinceridad desconcertante, las mujeres le dicen a Francisco que “aman a estos hombres, ellos nos aman, y no obstante poner toda nuestra voluntad no logramos cortar con un nexo tan sólido y bello que, desafortunadamente, conlleva el dolor de no ser vivido plenamente, que lacera el alma”. También le dicen que “cuando destruidas por tanto dolor se deciden por un alejamiento definitivo, las consecuencias no son menos devastantes, porque en los dos queda una cicatriz imborrable. La alternativa es el abandono del sacerdocio o seguir con una relación secreta por toda la vida”. Refiriéndose al primer caso, escriben, “nosotras deseamos que nuestros compañeros puedan vivir su vocación sacerdotal plenamente, reforzada con la fuerza del amor que han descubierto junto con nosotras”. En el segundo caso, “se prospecta una vida de ocultamiento con la frustración de un amor incompleto que no puede esperar un hijo”. Según las signatarias, el servicio que tienen confiado podría ser desarrollado “mejor por un sacerdote que no ha tenido que renunciar a su vocación al amor conyugal unido al sacerdotal, ya que sería apoyado por su esposa y sus hijos”. En la parte final de la misiva, las 26 mujeres piden al Papa verlo para hacerle conocer sus historias y experiencias. “Gracias papa Francisco. Esperamos de corazón que bendigas nuestros amores donándonos la felicidad más grande que un padre quiere para sus hijos: ¡Verlos felices!”. En el Regina Coeli de este domingo, que en alguna manera coincidió con la llegada de la carta de las 26 mujeres al Vaticano, el papa Francisco reconoció que “la iglesia vive conflictos”, pero aclaró que sólo confrontándose y dialogando pueden resolverse los problemas. “Evitemos los chismes, las envidias y los celos”, exclamó el Pontífice antes de retirarse.




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