Mora, segundo “milagro” de Juan Pablo II, quiere mostrar que Dios existe

 

ROMA (EFE).- Floribeth Mora, la costarricense cuya recuperación de un aneurisma cerebral fue calificada de milagro por la Iglesia Católica, que lo atribuyó a Juan Pablo II, consideró hoy en Roma que su tarea es “mostrar la existencia de Dios”.

Mora, quien explicó a la prensa su experiencia en la capital italiana, donde asistirá a la canonización del papa polaco el domingo, dijo que ese es su cometido, que piensa llevar a “todos los confines del mundo”.

“No sé por qué Dios me eligió a mí entre tantas personas, no sé por qué Juan Pablo II me curó, pero le estoy muy agradecida y ahora mi cometido es llevar a todos los confines del mundo mi testimonio de vida para mostrar al mundo la existencia de Dios”, dijo Mora a Efe.

Mora fue sanada, cuenta, de una lesión cerebral incurable por intervención del papa Juan Pablo II, un suceso certificado como milagro por el Vaticano y definitivo en los trámites de la canonización de este papa polaco.

Ahora, Mora podrá rendirle homenaje y llevar una de sus reliquias al lugar en el que Juan Pablo II se convertirá en santo, el próximo 27 de abril, y agradecerle su intervención y su ayuda por mantenerla con vida.

Será, recuerda, tres años después de que Wojtyla se le apareciera y lograra que su aneurisma cerebral (dilatación de una arteria del cerebro) desapareciera por completo, según su testimonio.

Una ocasión que para Mora es “una gran alegría”, ya que no pudo asistir a su beatificación, el 1 de mayo de 2011, por encontrarse en cama, gravemente enferma.

Precisamente fue ese día, el de la beatificación del papa polaco, cuando Wojtyla se le manifestó y le curó una lesión cerebral para la que los médicos le habían pronosticado un mes de vida, afirmó Mora.

“Estaba tumbada en la cama, me desperté y vi claramente cómo Juan Pablo II, que estaba en la portada de un suplemento que teníamos encima de la televisión, elevó sus manos hacia a mí y me dijo ‘Levántate’”, recuerda antes de añadir que en ese momento sintió “una enorme paz” y comprendió que estaba recuperada.

En su visita a la capital italiana, Mora llega acompañada de su marido, Edwin Arce, y de dos de sus cinco hijos, Edwin y Keynner.

También del perito médico Mariano Ramírez, encargado de certificar la veracidad del milagro y que reconoce que “no hay explicación científica” para este hecho.

“Revisamos los informes y nos dimos cuenta de que había sido un milagro, después mandamos esos informes al Vaticano que los estudió y confirmó que se trataba de una intervención divina”, explicó Ramírez a Efe.

A Juan Pablo II se le atribuyen dos milagros, el primero el de la monja francesa Marie Simon Pierre que sufría parkinson y cuya curación, carente de explicación científica, fue esencial para su beatificación, en 2011.

El segundo fue la sanación inexplicable de Mora, que fue clave para cumplir con los requisitos que exige la Iglesia católica para toda canonización.

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