Llamado a los arribistas

"Si quieren trepar, hagan alpinismo", les pide el Papa

1 / 2


El papa Francisco se reunió ayer en el Vaticano con los reclutas de la Guardia Suiza que hoy jurarán bandera. Los llamó a dar buen testimonio
El Papa benedice a un bebé, anteayer, en la iglesia de San Estanislao


CIUDAD DEL VATICANO (EFE).- El papa Francisco aconsejó ayer a los arribistas que vayan “a hacer alpinismo”, porque “es más sano”, en vez de entrar a la Iglesia católica.

Así lo indicó el Pontífice argentino en la homilía de la misa que cada mañana celebra en su residencia, Casa Santa Marta, según informó Radio Vaticano.

El Papa hizo esta crítica al arribismo al comentar la lectura del Evangelio de ayer, en la que Jesús reprocha a las personas que sólo se quieren saciar tras la multiplicación de los panes y los peces.

“¡Y en la Iglesia hay trepadores! Hay tantos que usan a la Iglesia (para ello), pero si (esto) te gusta, te vas al norte y haces alpinismo. ¡Es más sano! Pero no vengas a la Iglesia a trepar. Jesús reprocha a estos trepadores que buscan el poder”, exclamó el Sumo Pontífice.

El Papa explicó que hay tres actitudes que no son buenas para seguir a Jesús.

La primera, indicó el Pontífice, es la vanidad y citó los que “dan la limosna o ayunan para hacerse ver” y añadió que “la vanidad es peligrosa, porque nos hace caer inmediatamente en el orgullo, la soberbia, y después todo termina ahí”.

La segunda para Francisco es el poder y en este tipo de actitud fue cuando criticó a los “trepas” de la Iglesia.

Mientras que la tercera cosa que aleja a las personas de Jesús, señaló el Papa, es “el dinero”.

“Los que siguen a Jesús por dinero, con el dinero tratan de aprovecharse económicamente de la parroquia, de la diócesis, de la comunidad cristiana, del hospital, del colegio”, agregó.

Francisco terminó su homilía pidiendo que se pueda seguir al Señor “con rectitud de intención, sólo por Él, sin vanidad, sin deseos de poder y sin deseos de dinero”.

Por otra parte, el Pontífice se reunió ayer en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano con los reclutas de la Guardia Suiza Pontificia que hoy jurarán bandera, a quienes recordó que están llamados a dar “un testimonio cristiano, pacífico y alegre”.

“Es un día especial porque se conmemora el saqueo de Roma y el acto heroico de sus predecesores que, en 1527, dieron su vida por la defensa de la Iglesia y del Papa. Su dedicación es la confirmación de que su valor y su fidelidad han dado sus frutos”, dijo el Pontífice.

En su discurso, publicado por la oficina de prensa del Vaticano, resaltó que el contexto social y eclesial ha cambiado mucho desde entonces y que la sociedad es diferente respecto a esos días. Pero, dijo, “el corazón del hombre, su capacidad de ser fiel y valiente, acriter et fideliter, como dice su lema, se ha mantenido igual”.”Servir en la Guardia Suiza Pontificia significa vivir una experiencia que prevé encontrarse con el tiempo y el espacio de una manera muy especial”, agregó el Papa.También señaló que con su peculiar servicio, los guardias suizos “están llamados a dar un testimonio cristiano, pacífico y alegre a los que vienen al Vaticano para visitar la basílica de San Pedro y para encontrarse con el Papa”.De igual forma, exhortó a los nuevos guardias a “ser fuertes en la fe y generosos en la caridad hacia las personas que encuentren”. Francisco recordó que el uniforme de la Guardia Suiza este año celebra su centenario. “Sus colores y su forma, explicó, son conocidos en todo el mundo: recuerdan la dedicación, la seriedad y la seguridad. Identifican un servicio único y un pasado glorioso”. Sin embargo, destacó que detrás de cada uniforme hay una persona real: con una familia y un país de origen, con una personalidad y una sensibilidad, con deseos y planes de vida. “El uniforme es una característica llamativa de la Guardia Suiza y atrae la atención de la gente. Pero recuerden que no es el uniforme, sino quien lo lleva puesto el que llama la atención de los demás con su amabilidad, con el espíritu de hospitalidad, con la actitud de caridad hacia todos”, dijo. El Papa llamó a los guardias suizos a dar importancia a su vida comunitaria al compartir los momentos felices y los más difíciles, sin olvidar a los que tengan problemas y, a veces necesiten una sonrisa y un gesto de estímulo y amistad.”Eviten una distancia negativa que los separe de sus compañeros y que, en la vida de todas las personas del mundo, puede generar desprecio, marginación o racismo”, concluyó.




Volver arriba