“Legado de fe valiente”

Celebran una misa para agradecer dos canonizaciones

La reina Sofía de España saluda al papa Francisco ante la mirada del rey Juan Carlos, durante la audiencia privada celebrada ayer en el Vaticano

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex y EFE).- Unas 80 mil personas asistieron ayer a la misa de acción de gracias por la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, que fueron declarados santos por el papa Francisco.

Muchísimos polacos, la mayoría con banderas de color blanco y rojo, abarrotaron la Plaza de San Pedro para participar en la celebración presidida por el cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la Basílica vaticana.

“Hoy estamos acá para decirles: ¡Gracias! Y sobre todo para recoger la herencia y el ejemplo de su fe valiente. Los santos hoy no nos piden aplaudirles, sino imitarlos. Juan Pablo II fue un extraordinario discípulo de Jesús en el siglo XXI”, declaró el purpurado.

“El 8 de abril de 2005 muchos de nosotros estábamos acá en esta plaza para dar el último saludo a Juan Pablo II, recordamos el viento imprevisto que, ante el estupor de todos, comenzó a mover las hojas del evangelio sobre el ataúd de madera simple”, añadió el cardenal.

El prelado utilizó ese episodio, que ocurrió el día del funeral de Karol Wojtyla, para asegurar que la vida de Juan Pablo II fue una “continua obediencia al evangelio de Jesús”.

Al terminar la misa muchos de los fieles presentes decidieron ingresar a la Basílica de San Pedro para ofrecer sus respetos ante las tumbas de los nuevos santos, formando una larga fila ante el ingreso.

Ya desde un día antes, después de la canonización, fue intenso el flujo de peregrinos al templo vaticano para visitar en las capillas donde se encuentran los restos, un desfile que se extendió por más de ocho horas, hasta pasadas las 22 horas locales.

Visita Real

Por otra parte, el papa Francisco recibió ayer en una larga audiencia privada a los reyes de España, en la primera ocasión que éstos se reúnen con el Pontífice argentino, con quien hablaron, entre otros asuntos, de las consecuencias sociales de las huelgas.

Durante 53 minutos los reyes, que conocieron el domingo al Papa argentino al final de la ceremonia de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, tuvieron ocasión además de hablar de su próxima visita a España en 2015.

La reunión en el Vaticano tuvo el carácter y la formalidad de las grandes visitas en la Santa Sede, aunque se pudieron ver gestos amistosos y bromas entre los reyes y el papa argentino, que hablaron en español y a solas durante la audiencia.

Cuando les invitó al estudio en el que celebraron su reunión privada, y dado que la puerta de acceso es estrecha, el pontífice no quiso entrar primero y les explicó en tono de broma que los monaguillos van siempre por delante del Papa en una procesión, por lo que les cedió el paso, una escena que se repitió cuando pasaron luego al salón adyacente al Aula Pablo VI.Los reyes fueron recibidos a su llegada por el prefecto de la Casa Pontificia, el cardenal Georg Gänswein, y posteriormente mantuvieron una reunión de media hora con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano.A esa reunión también asistió por parte vaticana el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados.Durante las conversaciones mantenidas ayer, según explicó el Vaticano posteriormente en una nota de prensa, se habló “de las buenas relaciones entre la Santa Sede y España consolidadas cada vez más según el espíritu de los Acuerdos de 1979″.”En ese contexto, se ha hecho referencia a algunas cuestiones de actualidad que conciernen a la misión de la Iglesia en la sociedad y a la situación del país”, explicó el comunicado.”Tampoco ha faltado un intercambio de pareceres sobre temas de carácter internacional, en particular sobre algunas situaciones de crisis”, agregó el Vaticano.Don Juan Carlos y doña Sofía, en el habitual intercambio de regalos, entregaron al pontífice argentino dos volúmenes con la obra mística de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.En la cubierta de los libros, en piel blanca, figuraba impreso el escudo papal y en las guardas, en papel azul real, aparecía el escudo de armas del Rey.Por su parte, el papa les regaló un bronce que representa la basílica y la plaza de San pedro así como su exhortación apostólica “Evangelii Gaudium”.Esta es la decimocuarta visita de los reyes de España al Vaticano y antes de su encuentro del domingo no habían tenido ocasión de ver al papa Francisco, ya que a su misa de entronización, el 19 de marzo de 2013, acudieron los príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia.Los reyes llegaron a Roma en la tarde del viernes, cuando don Juan Carlos se reunió con el jefe del Estado italiano, Giorgio Napolitano, y posteriormente ofrecieron una cena en la embajada española ante la Santa Sede, en la que residieron durante su estancia. Tras la audiencia en el Vaticano, los reyes abandonaron la Santa Sede rumbo al aeropuerto militar de Ciampino, para regresar a Madrid.

Asimismo, el Papa reunió ayer en el Vaticano a los miembros del colegio cardenalicio, el conocido como “G8 vaticano”, en el marco de la reforma de la Curia, el Gobierno de la Iglesia.

Las reuniones de Francisco con el Consejo de los ocho cardenales que creó para estudiar la reforma de la Curia terminarán hasta mañana miércoles, en la que es su cuarta ronda de encuentros.

Como resultado de la reunión precedente, el pasado febrero, el papa Francisco creó un nuevo organismo, una Secretaría de Economía encargada de gestionar todas las actividades económicas y administrativas de la Santa Sede.

Ese consejo sustituyó a la Comisión para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede (G-15).La Secretaría para la Economía está dirigida por el arzobispo de Australia, el cardenal George Pell, quien el pasado 5 de abril anunció el nombramiento del profesor Franco Dalla Sega como consultor especial para la reorganización de las finanzas vaticanas.Posteriormente Pell, denominado informalmente como el “ministro” de Economía del Vaticano, anunció la adopción de “las mejores prácticas internacionales” en el ámbito financiero en relación con el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el banco vaticano.En las anteriores rondas del consejo los cardenales llegaron a la conclusión de la necesidad de no limitarse a realizar “pequeños retoques” en la Constitución Apostólica “Pastor Bonus”, que recoge el funcionamiento de la Curia, “sino en la necesidad de redactar una nueva, con novedades consistentes”.A finales de marzo, el Papa nombró a ocho miembros de la nueva Comisión que instituyó para la tutela de los menores, un órgano cuya creación surgió precisamente en una de las reuniones del consejo de cardenales para abanderar la lucha contra la pederastia.El “G8″ del Vaticano está formado por los cardenales Giuseppe Bertello, Francisco Javier Errázuriz Ossa, Oswald Gracias, Reinhard Marx, Laurent Monsengwo Pasinya, Sean Patrick O’Malley, George Pell y Andrés Rodríguez Maradiaga.

Papa | Visita de monarcas

Los Reyes de España platicaron ayer con el papa Francisco en el Vaticano.

Concesión

La reina Sofía hizo uso del privilegio de vestir de blanco en la audiencia privada con el Sumo Pontífice.

Normas protocolarias

Aunque las normas protocolarias del Vaticano no están escritas en relación con la vestimenta que hay que respetar cuando se visita al Papa, son asumidas por las casas reales y embajadas de todo el mundo.

Dispensa católica

La reina Sofía se acogió a la dispensa papal que permite que las monarcas católicas vistan de blanco, un privilegio que sólo unas pocas mujeres tienen en el mundo.

De negro riguroso

Sólo las reinas de esta religión pueden vestir de blanco ante el Pontífice, mientras que los presidentes, ministros y demás personalidades que tengan encuentros con el máximo responsable de la Iglesia católica deben hacerlo de riguroso negro, según el protocolo respectivo.

Peineta y mantilla

Así, haciendo uso de este privilegio, la reina Sofía acudió el domingo pasado a la celebración de la canonización de los ya santos Juan Pablo II y Juan XXIII con un vestido blanco, peineta española y una mantilla de encaje, también blanca.

Privilegiadas

Sólo disfrutan de este derecho especial, además de la reina Sofía de España, las reinas Fabiola y Paola, de Bélgica, y la duquesa María Teresa, de Luxemburgo.

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