Labor "artesanal"

Labor “artesanal”

Importante papel como el guía de futuros sacerdotes

Mons. Jorge Carlos Patrón Wong acompañado de Mons. Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, y sacerdotes yucatecos, en febrero

CIUDAD DEL VATICANO.- Desde que vive en Roma, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong visita todas las tardes colegios sacerdotales de la capital italiana: el colegio canadiense, el latinoamericano, el francés.

Obispo titular de Papantla, Veracruz, de 2012 a 2013, monseñor Patrón Wong fue nombrado Secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero.

A mediados de septiembre del año pasado recibió una llamada telefónica de madrugada; era el nuncio apostólico en México, Cristophe Pierre, quien le llamaba para preguntarle si estaba dispuesto a mudarse al Vaticano.

“Como he hecho siempre en mi vida, dije que sí a la petición de mis superiores”, cuenta ahora. “Pero no sé por qué me eligieron. Me imagino que buscaban a alguien que tuviera experiencia directa en el campo de la formación. Pero nunca me habría imaginado servir en la Curia Romana”, señala monseñor Patrón Wong en una entrevista para la sección “Vatican Insider” del periódico italiano “La Stampa”.

Diálogo continuo

Nombrado secretario de la Congregación del Clero y elevado a la dignidad del episcopado el 21 de septiembre, con el delicado encargo de los seminarios (materia que cayó en la jurisdicción del dicasterio que ahora dirige Beniamino Stella, debido a la convicción de que no se puede separar la formación de los seminaristas de la formación permanente de los sacerdotes), tiene, efectivamente, una gran experiencia en el terreno. De 2002 a 2008 fue presidente de la Organización de los Seminarios de México (Osmex), y después presidió la Organización de los Seminarios de América Latina (Oslam), hasta 2009.

Visitar los colegios romanos después del trabajo es uno de los rasgos del estilo que el arzobispo mexicano ha llevado al Vaticano. “Diálogo continuo, acompañamiento, discernimiento. Todo lo que pueda constituir un servicio más cualificado y más cerca de cada joven, para que pueda responder clara y fielmente al llamado de Dios. Queremos estar abiertos a todos, servir a todos”.

Monseñor Patrón Wong debe ocuparse de un aspecto fundamental de la Iglesia del papa Francisco. El Pontífice argentino no se ha expresado en muchas ocasiones sobre el problema de la formación de los futuros sacerdotes, pero en las ocasiones en las que lo ha hecho ha usado siempre palabras durísimas. “La formación es una obra artesanal, no policiaca”, afirmó en un encuentro con los superiores generales del mundo, según indicó en “La Civiltà Cattolica” su director, el jesuita Antonio Spadaro. “Debemos formar el corazón. De lo contrario formamos pequeños monstruos”.

“Los hombres tienen la capacidad de hacer de cada una de las vocaciones una experiencia monstruosa”, aclaró el arzobispo mexicano. “Los escribas y los fariseos eran hombres monstruosos en el sentido de que usaron la religión como medio de poder, como espejo de la propia enfermedad y de la propia monstruosidad”.

“Lo que debemos hacer nosotros, en cualquiera de los momentos del desarrollo de la vocación sacerdotal, es la verdadera y existencial relación con Jesús, con nosotros mismos, con los demás que se encuentran dentro de la Iglesia y en la sociedad”, subrayó.

El sacerdocio, servicio al pueblo de DiosCIUDAD DEL VATICANO.- Un sacerdote debe ser un hombre del encuentro: entra en relación con Cristo, con los hermanos dentro y fuera de la Iglesia. Y si los encuentros tienen el sabor del servicio, de la entrega de sí, de la humildad, de la cercanía y de la ayuda a los demás, la vocación sacerdotal podrá ser la luz que ilumine otras vocaciones y todos los comportamientos se convertirán en encuentros”, dijo monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero.En entrevista con Vatican Insider, el religioso yucateco precisó que esta reflexión vale no sólo para los sacerdotes, porque el sacerdocio es un servicio al pueblo de Dios: “Ni el mundo, ni la Iglesia, ni el cristianismo viven sólo alrededor del clero. La vocación sacerdotal está dentro y acompaña a los demás, en la Iglesia y en la sociedad, al servicio de Jesús buen pastor”. De esta manera se evita el peligro del “clericalismo” que en diferentes ocasiones el papa Francisco ha denunciado: “El clericalismo -dijo el pontífice en un encuentro con los superiores de las Congregaciones religiosas- se cambia si somos siervos. La cultura del diálogo y de la cercanía rompe la estructura de la Iglesia clerical y alejada del pueblo”. El sacerdocio tiene, evidentemente, una especificidad propia: “Es importante que en el proceso previo al ingreso al seminario y durante el seminario se viva la realidad del discipulado y de la misionariedad, con la especificidad de tener el corazón como el de Jesús pastor, que camina con su pueblo, dando la vida por toda la vida”.Pero la misión, y los riesgos de desfigurarla, nos llama a todos: “Si en la base de cada proceso vocacional ponemos el ser discípulos y misioneros de Cristo, dentro del pueblo que ha sido llamado en su conjunto por Dios, se evita la deformación de las vocaciones. Las palabras del Papa son ciertas para todos: puede haber laicos monstruosos, consagrados monstruosos, sacerdotes monstruosos”. La “monstruosidad”, explica el Secretario de la Congregación del Clero, se materializa cuando “se toma a Jesús y se manipula con intereses personales. Cuando las propias debilidades, los propios pecados, los propios egoísmos usan la figura de Jesús para obtener una ventaja de tipo personal o social. Entonces se usa la vocación como fuente de poder, manipulación, de control sobre los demás, de corrupción”. En cambio, “todos necesitamos comprender y vivir nuestra vocación bautismal como discípulos y misioneros de Cristo. Dentro de esta vocación, de este llamado, se sitúa la vocación específica de la vocación sacerdotal”.




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