Falsa alarma en el Vaticano

Falsa alarma en el Vaticano

Alerta de bomba ante la visita de Francois Hollande

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CIUDAD DEL VATICANO (EFE y Notimex).- Una falsa alarma de bomba se registró ayer en la plaza de San Pedro del Vaticano, minutos antes de la visita del presidente de Francia, François Hollande, quien fue recibido por el papa Francisco en audiencia.

El subdirector de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Ciro Benedettini, informó que la policía italiana recibió una llamada telefónica alertando de la colocación de dos bombas en la columnata de la plaza de San Pedro.

Una posterior investigación permitió descartar que hubiera algún explosivo a las autoridades y las fuerzas de seguridad, que, como procede por las visitas de los jefes de Estado al Vaticano, previamente habían realizado los debidos controles de seguridad en la plaza de San Pedro y en la adyacente Vía de la Conciliación.

“Nunca ha habido en el Vaticano ninguna preocupación por una alarma de bomba”, señaló Benedettini.

La falsa alarma ocurrió horas después de que explotara un artefacto de poca potencia en una calle de Roma aledaña a la sede de una fundación francesa vinculada a la embajada de Francia ante la Santa Sede, que sólo causó daños en cinco coches aparcados en la zona.

Según la policía italiana, se trataba de una bomba de poca potencia y en un principio no se descartó que estuviera relacionada con la visita al Vaticano de Hollande.

“Las autoridades italianas me han asegurado que el artefacto que ha explotado en Roma no tiene nada que ver con la visita del presidente Hollande”, dijo a los periodistas el ministro del Interior de Francia, Manuel Valls, quien acompañó al jefe de Estado en su visita al Vaticano.El pasado 20 de noviembre, durante la cumbre ítalo-francesa que presidieron en Roma Hollande y el primer ministro de Italia, Enrico Letta, se registraron violentos enfrentamientos entre la Policía y un grupo de manifestantes que protestaban contra la construcción de un túnel por el que pasará una línea ferroviaria de alta velocidad que unirá Turín (Italia) y Lyon (Francia).El presidente francés se entrevistó ayer con el papa Francisco en medio de las tensiones en la vida privada del gobernante, por el reporte sobre su supuesto amorío con una actriz. La Santa Sede destacó que entre los temas abordados en la reunión figuraron la defensa y la promoción de la dignidad de la persona humana, la familia, la bioética, el desarrollo, el respeto de las comunidades religiosas y la protección de los lugares de culto.

El Pontífice recibió ayer en el Palacio del Vaticano a los prelados auditores, funcionarios y colaboradores del Tribunal Apostólico de la Rota Romana (el tribunal de apelaciones de la santa sede) con motivo de la inauguración del año judicial.

Al grupo de jueces vaticanos, que atienden casos de nulidad matrimonial, el Papa les pidió actuar con humanidad y no aplicar una justicia legalista o abstracta.

“¡No olviden que son pastores! Detrás de cada instancia, de cada pleito, hay personas que esperan justicia”, les dijo el Pontífice, para quien la dimensión jurídica y la pastoral de la Iglesia no están contrapuestas.

Jorge Mario Bergoglio advirtió que un juez eclesiástico debe caracterizarse por la pericia en el derecho, la objetividad de juicio y la equidad, juzgando con equidistancia imperturbable e imparcial.

Agregó que en su actividad tienen que guiarse por el objetivo de tutelar la verdad, en el respeto de la ley, sin olvidar la delicadeza y la humanidad propias del pastor de almas. Según el líder católico, el juez debe actuar con madurez, serenidad de juicio y el distanciamiento de puntos de vista personales, pero debe entrar en la mentalidad de las personas a las cuales ofrece su servicio. Solo así, ‘podrán practicar una justicia no legalista ni abstracta, sino adecuada a las exigencias de la realidad concreta’, ponderó.Horas antes, en la homilía de su misa diaria, que presidió en la capilla de su residencia vaticana de Santa Marta, el pontífice pidió a los fieles católicos no convertirse en “muros de Berlín” para los demás, provocando con las propias actitudes la división y el enfrentamiento.Aseguró que “no es un problema si vuelan algunos platos” en la familia, en la comunidad o en el barrio, pero advirtió que lo importante es buscar la paz lo antes posible. Esa reconciliación se puede lograr con una palabra, con un gesto, para ser así puentes y no muros porque “también, en nuestro corazón está la posibilidad de convertirse en Berlín con su muro para con los demás”. El líder católico reconoció que no es fácil construir el diálogo con los otros, en especial si están divididos por el rencor. Pero, sostuvo, que el cristiano debe buscar siempre el camino de la escucha, con humildad y mansedumbre. “Me rompo, pero no me doblo, afirma una cierta sabiduría popular. Me doblo, pero no me rompo, sugiere la sabiduría cristiana. Dos modos de entender la vida: el primero con su dureza, destinado fácilmente a alzar muros de incomunicación entre las personas hasta la degeneración del odio”, dijo. “El segundo, se inclina a establecer puentes de comprensión, incluso después de una pelea, de una discusión” pero siempre, buscando y practicando la humildad, agregó el Papa. Según Jorge Mario Bergoglio para dialogar se debe encontrar la mansedumbre, sin gritar aunque eso signifique “tragarse muchos sapos”, es algo necesario porque la paz se consigue con humildad y humillación. Indicó que es mejor tender puentes hacia un adversario que dejar crecer el rencor hacia él en el corazón, porque de ese modo uno se queda ‘aislado en el caldo amargo del propio resentimiento’. “Humillarse es siempre construir puentes. Y ésto es ser cristiano. No es fácil. Es necesario que no pase mucho tiempo: cuando hay un problema, lo más pronto posible, en el momento en el que se pueda hacer, después de que pasó la tormenta, acercarse al diálogo”, sostuvo. El pontífice señaló que “el tiempo hace crecer los muros, como hace crecer la hierba mala que impide el crecimiento del grano. Y cuando los muros crecen, es más difícil la reconciliación: ¡es más difícil!”.

Hollande | Visita

El papa Francisco y Francois Hollande hablan de la familia y la dignidad de la persona.

Temas de actualidad

Durante el encuentro, de 35 minutos, también analizaron la situación en Oriente Medio y los conflictos en países de África.

Obsequio de Hollande

Tras el intercambio de regalos, se observó como Hollande entregó al Pontífice argentino un libro sobre San Francisco de Asís. El Papa, bromeando, recordó al presidente francés que “era también su santo”.

Sin su pareja

Hollande llegó al Vaticano sin su compañera, Valerie Trierweiler.

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