Bienvenida a los santos

Atestiguan fieles yucatecos emotiva misa en Roma

Monseñor Jorge Patrón Wong (al centro) en la misa que concelebró el sábado en la Basílica de San Pedro ante más de 200 fieles mexicanos
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Monseñor Jorge Patrón Wong (al centro) en la misa que concelebró el sábado en la Basílica de San Pedro ante más de 200 fieles mexicanos
Sobre estas líneas, un aspecto de la multitud congregada en la Plaza de San Pedro para participar en la histórica ceremonia de canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII. A la izquierda, el saludo de Su Santidad Francisco (a la derecha) a su antecesor, el papa emérito Benedicto XVI
La costarricense Floribeth Mora sostiene el relicario que contiene la reliquia de Juan Pablo II


Una ceremonia con momentos inolvidables fue la que se vivió ayer en la Plaza de San Pedro, donde más de un millón de fieles se congregaron para atestiguar la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII.

Entre los asistentes había un nutrido grupo de yucatecos, quienes la mañana del sábado participaron en una misa que concelebró monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero del Vaticano, con los presbíteros Jorge Arturo Rodríguez Salazar y Raymundo Pérez Bojórquez en la Basílica de San Pedro.

Entre estos peregrinos, originarios de Mérida, Maní, Baca, Ticul y Texán Palomeque, habían alumnos de la Universidad Marista.

“Fue algo muy significativo, muy emocionante, porque la misa al principio era para un pequeño grupo de yucatecos, pero al final fue una ceremonia nacional porque se sumaron otros mexicanos de manera muy espontánea y logramos ser más de 200 peregrinos”, explica monseñor Patrón Wong en una entrevista telefónica.

“Fue una misa de acción de gracias por estos dos santos y de manera muy especial por el papa Juan Pablo II, que visitó nuestras tierras, comió nuestra comida y habló nuestro idioma”, añade.

Monseñor Patrón destaca que el mensaje de la misa fue que Juan XXIII y Juan Pablo II recuerdan que el objetivo de la vida es la santidad, y todos los bautizados están llamados a ser santos. “La tarea que nos dejan es recordar en nuestro corazón las palabras y la vida que nos enseñaron, desde detalles muy concretos, para que nosotros las reproduzcamos en nuestras propias vidas para ser mejores cristianos y discípulos de Jesús”.

En la ceremonia, los fieles se encomendaron a la Virgen María, se comprometieron a unirse de manera muy especial a los millones de mexicanos que físicamente no estuvieron en Roma y ofrecieron la Eucaristía por la situación tan difícil que algunas familias, jóvenes, ancianos y enfermos están pasando. También pidieron por los proyectos que Yucatán tiene para las familias. Después de la misa, los mexicanos visitaron brevemente las catacumbas.

El obispo yucateco explica que la jornada del sábado se vivió como un día de fiesta, pues en las calles cercanas al Vaticano “había muchos jóvenes y familias que se la pasaban cantando”.

Ayer, en la misa de canonización, monseñor Patrón Wong estuvo junto al presbiterio con los cardenales y arzobispos que trabajan en la Curia Diocesana y con los obispos que llegaron de varias partes del mundo.

“Hoy concelebramos con el papa Francisco, ése fue nuestro papel: orar con el Papa y con la gente, todos como un solo pueblo, sin ninguna diferencia. Oramos con alegría y también con mucha humildad”, señala.

“Algo que me tocó de manera muy privilegiada fue que terminando la misa acudí con algunos cardenales y obispos a orar, primero en la tumba de Juan Pablo II y después a la de Juan XXIII”, agrega. Luego se dirigieron a la Casa de Santa Marta, donde se ofreció a los obispos una comida con el Papa.

Hombres valientes

Monseñor Patrón Wong considera que el momento más emotivo fue cuando el papa Francisco declaró santos a Juan Pablo II y Juan XXIII y se refirió a ellos como sacerdotes, obispos y papas del Siglo XX, hombres valientes inspirados por el Espíritu Santo. “El momento de la canonización fue muy emocionante porque uno puede ver desde el presbiterio al millón de personas y escuchar los aplausos, la alegría… porque con los aplausos agradecemos a Dios que hayamos tenido Papas santos, pero también que creemos posible que todos los cristianos podemos vivir la santidad”, añade.

“También fue emotivo porque estamos hablando de santos vivos, presentes y actuantes en el corazón de todos los católicos y me emocionaba ver esas escenas”, resalta.

En un mensaje a los yucatecos, monseñor Patrón hace un llamado a revivir cada palabra, cada gesto, cada paso y cada actitud de Juan Pablo II en su visita al Estado (en 1993) “y que ese recuerdo se haga vida porque dejó mensajes muy concretos: que seamos sal de la tierra y del mundo. Es lo que nos dijo a nosotros los yucatecos”.

“Es necesario transformar nuestra sociedad y a Yucatán siendo buenos cristianos y buenos ciudadanos.

“El segundo mensaje, que nos dejó en Izamal, fue el aprecio, la atención y el cuidado que debemos dar a nuestros hermanos indígenas y a los más pobres, los más necesitados… que no nos olvidemos de ellos.

“También hay que recordar que cuando el papa Juan Pablo II estuvo en nuestro seminario de Yucatán, concelebrando con sacerdotes y seminaristas, hizo una invitación muy clara para que muchos jóvenes y familias abrieran su corazón para promover las órdenes sacerdotales y la vida consagrada”, concluye.- MARÍA FERNANDA RAMOS GODOY

Ceremonia | Recuerdos

Monseñor Jorge Patrón Wong comentó otros detalles de la canonización en el Vaticano.

Un momento especial

Floribeth Mora, quien recibió el segundo milagro de Juan Pablo II, llevó en sus manos la reliquia de Juan Pablo. “Estaba muy emocionada, estaba lagrimando, fue un momento muy especial”.

La víspera

“Me tocó ver la cantidad de jóvenes y familias de todo el mundo que vinieron y pasaron toda la noche esperando este momento durmiendo prácticamente en las calles, es una fe muy grande que testimonia que sí creemos en la santidad”.

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