Histórica canonización

Congrega a más de un millón de fieles el Vaticano

Imágenes de los papas Juan Pablo II y  Juan XXIII son elevadas por sacerdotes entre la multitud al término de la ceremonia de canonización celebrada en la Plaza de San Pedro
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Imágenes de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII son elevadas por sacerdotes entre la multitud al término de la ceremonia de canonización celebrada en la Plaza de San Pedro
Arriba, vista panorámica de la multitud, calculada en más de un millón de fieles. A la izquierda, alumnos de la Universidad Marista de Mérida se toman una "selfie" con monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, secre- tario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero


El papa Francisco elogia el legado de Juan XXIII y Juan Pablo II
Congrega a más de un millón de fieles el Vaticano

El papa Francisco declaró santos a sus predecesores Juan XXIII y Juan Pablo II ante una multitud calculada en más de un millón de fieles que atestiguaron una ceremonia sin precedentes, que tuvo otro ribete histórico con la presencia del pontífice emérito Benedicto XVI.

En la homilía, destacó que “ambos Papas cooperaron con el Espíritu Santo al renovar y actualizar a la Iglesia, y mantenerla cercana con sus figuras prístinas”. Elogió a Juan XXIII por convocar al Concilio y celebró el énfasis en la familia que tuvo el papado de Juan Pablo II.

“Ambos fueron sacerdotes, obispos y Papas del Siglo XX… vivieron los trágicos acontecimientos del siglo, pero no se vieron abrumados por ellos”, resaltó.

El papa Francisco respiró hondamente e hizo una pausa momentánea antes de recitar la fórmula de canonización, como si estuviera conmovido por la historia de la que estaba por formar parte: “Tras deliberar, consultar y rezar por la ayuda divina declaramos benditos y definimos que Juan XXIII y Juan Pablo II sean santos y los incluimos entre los santos, decretando que sean venerados de esa manera por toda la Iglesia”.

La multitud que se extendía desde la Plaza de San Pedro hasta el río Tíber y más allá rompió en aplausos.

Reyes, reinas, presidentes y primeros ministros de más de 90 países asistieron a la ceremonia. En representación del presidente de México, Enrique Peña Nieto, asistió su esposa Angélica Rivera, quien junto con sus hijas Sofía y Fernanda saludó al papa Francisco al término de la misa.

Unos 20 líderes judíos de Estados Unidos, Israel, Italia, Argentina -el país de origen del papa Francisco- y Polonia también participaron en el acto, en una muestra de la mejoría de las relaciones entre católicos y judíos alcanzada en los papados de Juan XXIII y Juan Pablo II.

Una delegación de yucatecos, provenientes de Mérida, Maní, Baca, Ticul y Texán Palomeque, fue testigo de la histórica canonización.

A ellos se unieron fieles de Campeche y de otros estados que se distinguieron por su entusiasmo y cantos antes y durante la ceremonia.

En Mérida, la parroquia de la Divina Misericordia, en el fraccionamiento San Ramón Norte, celebró su fiesta litúrgica de manera especial: con la presencia de reliquias de los nuevos santos y de Faustina Kowalska.

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