Edgar Tamayo morirá por matar a un policía

DALLAS, Texas.  (NOTIMEX).- El mexicano Edgar Tamayo Arias, cuya ejecución en Texas está programada para hoy  miércoles 22 de enero, fue declarado culpable y sentenciado a muerte por uno de los crímenes más graves en esta entidad: el asesinato de un policía.

 Bajo el Código Penal de Texas, ‘asesinar a un agente del orden público o a un bombero que actúe en el ejercicio legítimo de su labor oficial, sabiendo que es un policía o bombero’, constituye la primera de las ocho agravantes para imponer la pena capital.

 En Texas, el homicidio de un policía es considerado igual de grave que el homicidio de un niño menor de seis años de edad.

Edgar Tamayo Arias, nació el 22 de julio de 1967 en Miacatlán, Morelos. Hijo de Héctor Tamayo e Isabel Arias.

En su juventud sufrió un accidente que lo mantuvo en coma y le causó una afección permanente.

Poco después viajó a los Estados Unidos y se estableció durante un tiempo en California y posteriormente en Austin, Texas.

 Tamayo, fue declarado culpable del asesinato del agente de policía de Houston, Guy P. Gaddis, la madrugada del 31 de enero de 1994.

 De acuerdo con el Departamento de Policía de Houston, Gaddis tenía 24 años de edad e iniciaba apenas su carrera tras haberse graduado de la academia de policía apenas un año antes. El agente estaba recién casado y dejo viuda a su esposa, embarazada de una niña.

 La madrugada en que murió, Gaddis patrullaba en su vehículo oficial las calles al este del centro de Houston, cuando un ciudadano le hizo señales para deterse a fin de notificarle que había sido robado por dos sospechosos dentro del salón de baile ‘Topaz Night Club’.

 Gaddis reportó la queja de robo al despachador en la central de policía y solicitó que otras unidades acudieran a auxiliarlo en las detenciones porque el sitio era conocido como problemático. Tres patrullas llegaron y cinco policías atendieron el reporte de robo.

 El primer policía en llegar observó que el agente Gaddis tenía ya a dos sospechosos contra una pared, a los que estaba sometiendo a una búsqueda.

 De acuerdo a los reportes de los policías que acudieron al lugar, Gaddis había terminado de revisar a uno de los sospechosos, identificado como, Jesús Zarco Mendoza, cuando comenzó a esculcar al segundo de ellos, el que se supo luego era el mexicano Edgar Tamayo.

 Al comenzar a revisarlo, el agente descubrió el reloj, que el ciudadano minutos antes había reportado como robado.
 Según el reporte oficial, al encontrar el reloj ‘muy probablemente’ Gaddis puso fin a la revisión de Tamayo antes de tiempo, para proceder luego a esposarlo con las manos a la espalda.

 Los dos sospechosos esposados fueron colocados en la parte trasera dentro de la patrulla, que tenía colocada una mica de plexiglás para aislar a los detenidos de los agentes en la parte delantera.

 Gaddis comenzó a conducir para llevarlos al Comando Sureste de la Policía de Houston y a pocas cuadras de distancia recibió varios balazos en la parte posterior de la cabeza, lo que provocó que perdiera el control de la patrulla y esta se estrelló contra una casa.

 El accidente despertó a los ocupantes de la vivienda quienes vieron que el agente de policía que conducía la patrulla estaba desplomado sobre el volante. También vieron a un individuo (Zarco Mendoza) en la parte trasera sangrando de la cabeza y, al parecer inconsciente.

 Los vecinos llamaron de inmediato a la policía y a una ambulancia. Los paramédicos que acudieron al sitio trataron de revivir a Gaddis, quien tenía tres balazos en la cabeza, pero no pudieron hacerlo y el agente murió cuando era trasladado en helicóptero a un hospital.

 Para entonces, el sitio estaba rodeado de policías. Tamayo fue detenido a unas cuadras de distancia tratando de escapar esposado.

 Zarco Mendoza, quien era amigo de Tamayo declaró a la policía como habían ocurrido los hechos y sirvió de testigo de la fiscalía en el juicio contra del mexicano. Luego fue sentenciado a un año de cárcel por su participación en el robo.

 La culpabilidad de Tamayo en el homicidio nunca ha sido cuestionada y sus defensores centran sus esfuerzos en buscar que se le conmute la sentencia de pena de muerte por una de cadena perpetua, argumentando la violación de sus garantías al no notificársele cuando fue detenido de su derecho a recibir la ayuda de las autoridades de su país.

 Tamayo, quien no hablaba inglés y tenía entonces 26 años de edad, nunca fue informado que tenía derecho a recibir la asistencia legal de las autoridades consulares mexicanas, lo que de acuerdo a organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo privo de tener un juicio justo.

 La violación a los derechos consulares de Tamayo nunca ha sido revisada por alguna Corte, por lo que su defensa solicitó a las autoridades de Texas, posponer la ejecución para que una instancia judicial pueda revisar esos argumentos y determinar si eso le perjudico en el proceso.

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