China mantendrá política de planificación familiar
PEKÍN (EFE).— China no cambiará la base de su política de planificación familiar, sustentada en el hijo único, pese a la reciente decisión de unificar el Ministerio de Salud con la comisión antes destinada a controlar los índices demográficos en un único ente.
Así lo aseguró hoy Wang Feng, vicepresidente de la Oficina para la Reforma del Sector Público, después de que ayer se conociera que el Ministerio de Salud y la Comisión para la Planificación Familiar quedarían fusionados en un nuevo órgano, lo que suscitó las dudas acerca del mantenimiento de las normativas demográficas actuales.
Wang aseguró que la futura Comisión, propuesta por el Consejo de Estado (Ejecutivo chino) en el marco de la Asamblea Nacional Popular (ANP), que se celebra hasta el día 17 en Pekín, “fortalecerá la puesta en marcha de la política de planificación familiar desde el aspecto institucional”.
“Incorporar la población, el bienestar y la gestión de la salud en un solo órgano aumentará la eficiencia y facilitará las funciones administrativas”, declaró al respecto Hu Yonghua, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pekín.
Hu, citado por la agencia oficial Xinhua, anticipó que “China todavía necesita mantener su política de planificación familiar, pero lo más importante es que mejore la calidad de vida de su población”.
En la actualidad, en las ciudades sólo aquellas parejas en las que ambos miembros son hijos únicos están autorizados a tener dos niños. En el ámbito rural, se permite tener un segundo hijo si la primogénita es niña.
La política del hijo único, muy impopular en el país, se instauró a finales de 1970 para frenar la superpoblación del gigante y, según las estadísticas gubernamentales, ha logrado parar el crecimiento demográfico anual de los 1,35 millones de nuevos habitantes por año en 1980 a los 630.000 actuales.
Junto a la eliminación del Ministerio de Salud para convertirlo en la citada comisión, el Ejecutivo anunció ayer el desmantelamiento del Ministerio de Ferrocarriles, sumido en profundos escándalos, y su nueva gestión en manos comerciales y administrativas.
De este modo, el número de ministerios se reduce de 27 a 25, mientras varios departamentos y agencias quedarán reestructurados para reducir el gasto, en lo que supone el mayor plan de este tipo desde 1998.