Campeonato de Combate Medieval

Un guerrero de España celebra su clasificación para las semifinales de cinco contra cinco durante la tercera jornada del I Campeonato Mundial de Combate Medieval que se celebra hasta hoy en el Castillo de Belmonte (Cuenca).

ESPAÑA (20miutos.es/Arrancha Serrano).- En los siglos XIV y XV era el deporte rey en Europa. Hoy el arte de la lucha con armadura revive en pleno siglo XXI con toda su espectacularidad. 

El castillo de Belmonte en Cuenca será escenario durante el puente de mayo de un evento singular: durante cuatro jornadas se convertirá en la sede del primer campeonato mundial de Combate Medieval que se celebra en España.

Un campamento medieval de tiendas situado al pie del castillo alojará a los más de 500 competidores llegados de 19 países, que durante este tiempo —del 1 al 4 de mayo— vivirán inmersos en los tiempos del rey Ricardo.

Cetrería, arquería medieval, gastronomía, teatro y música propia de la época y un mercado con artesanos armeros de toda Europa envolverán la cita deportiva de un halo histórico; actividades para toda la familia que constituirán un evento único al que acudirán 10,000 personas, según estiman los organizadores.

Una competencia de alto nivel

El combate medieval es un deporte de contacto con un fuerte rasgo histórico; se trata de una disciplina que nació en la Europa del Este y se está extendiendo rápidamente por el resto del mundo. Los combatientes utilizan indumentaria y armaduras de los siglos XIV y XV—reproducciones homologadas y revisadas por los jueces para comprobar que cumplen con un estricto reglamento— y empuñan espadas, mazas, hachas y escudos, cuyo peso oscila entre los 20 y 30 kilos.

No se trata de luchas coreografiadas ni de espectáculo, sino de una competición de contacto de alto nivel donde el desgaste físico es enorme. Al contrario de lo que parece, no se trata de luchas coreografiadas ni de espectáculo, sino de una competición de contacto de alto nivel donde el desgaste físico es enorme.

Se establecen tres categorías principales: el duelo (uno contra uno), combate por equipos de 5 contra 5 y combate por equipos de 16 contra 16. El duelo, a su vez, se divide en diferentes subcategorías, dependiendo del tipo de arma que se utilice. Los combates tienen lugar en un palenque de 800 metros cuadrados y el objetivo del combate es derribar al enemigo, para lo que se utilizan técnicas y armas golpeando con plena fuerza.

Los duelos se deciden por puntos, premiando no sólo la fuerza sino también la técnica. El que cae al suelo es eliminado. La seguridad, ante todo “Ante todo prima la seguridad”, explica Cristian Bernal, capitán del equipo español —formado por 20 competidores—, y presidente de la Organización Nacional de Combate Medieval, que está en trámites para convertirse en una Federación.

El equipo español lleva ocho meses entrenándose para esta cita y cuentan con muchas oportunidades, ya que algunos de sus  integrantes ya han participado en torneos internacionales en Francia, Alemania, Polonia, Inglaterra, Israel e Italia, obteniendo buenos resultados.

“El acero de hoy en día no es el de antes, protege mucho más”, afirma el capitán del equipo español “Las armas no tienen punta ni filo, tienen la contundencia para golpear pero no para hacer heridas y el reglamento es muy específico sobre los golpes”, indica Bernal.

Aunque está permitido golpear en la cabeza, asegura que no es violento ni peligroso, ya que el casco absorbe una parte importante del impacto. “El acero de hoy en día no es el de antes, protege mucho más”, afirma.

Pese a la aparente violencia de las luchas, el nivel de la agresión de este deporte es similar al del rugby: su índice de atención médica es del 1.8%, contusiones o roturas de huesos en los casos más graves, y nunca ha habido un accidente mortal, indica el capitán del equipo español.

Insiste en que sus armaduras —cuyo coste puede rondar entre los 1,200 y los 1,500 euros— no son disfraces y que cumplen con su objetivo, que es proteger, al igual que las protecciones en el fútbol americano. Pero, según detalla Bernal, el combate con armadura dispara al 300% el esfuerzo respecto a este tipo de deportes. Prepararse para estas competiciones requiere un entrenamiento diario, que incluye pesas, para poder maniobrar las armas con soltura.

No se permiten llevar piezas históricas originales por motivos prácticos ni éticos No se permiten llevar piezas históricas originales por motivos “éticos” y prácticos; la armadura se deforma o se rompe con facilidad, puntualiza Bernal. Las técnicas evolucionan y se perfeccionan cada día, al tratarse de un deporte nuevo.

En su mayoría se basan en la esgrima medieval pero cada país desarrolla su propio estilo, incorporando golpes de otras artes marciales como el Muay Thai, si bien no están permitidas las zancadillas, estrangulaciones o luxaciones.

“La mayor parte de los competidores son gente muy respetuosa, los que estamos aquí somos amantes de la historia o de las artes marciales”, comenta Cristian. También agradece que poco a poco se esté cambiando la percepción popular sobre este deporte: “Afortunadamente ya no lo ven como algo tan friki, la gente empieza a darse cuenta de que es un deporte muy duro”.

Marta, una mujer de armas tomar Al igual que Cristian, Marta, una de las dos únicas mujeres que participará por España en este mundial de Belmonte, cuenta que cuando empezó a practicar este deporte tuvo que luchar contra el escepticismo de los demás.

“Cuando mi familia me vio por primera vez se quedaron parados, al principio pensaban que era una recreación pero se dieron cuenta que los golpes no eran ninguna tontería”, cuenta esta competidora, que se inició en esta disciplina a través de su novio. A mí solo de verlo me entraron ganas de probar”Igual te impone ver a gente pegándose con armaduras, pero no hay una violencia ‘maligna’.

Hay muy buen rollo entre todos, ha practicado muchos deportes en mi vida y este es el que más me ha gustado y el que une más, afirma Marta. Asegura no tener ningún problema por el hecho de ser mujer en los entrenamientos, “hay mujeres que tumbarían a muchos hombres”, advierte.

“A los que no conocen el combate medieval les diría que vengan a Belmonte, a mí solo de verlo me entraron ganas de probar”, anima la combatiente. En este sentido, esperan que este primer campeonato mundial ayude a dar a conocer esta nueva disciplina y se multiplique exponencialmente su número de participantes.

Curiosidades El Castillo de Belmonte se mandó construir en 1456 por Juan Pacheco, I Marqués de Villena, poco antes del reinado de los Reyes Católicos.

La nobleza castellana está aún muy presente en el castillo: en la actualidad pertenece a la familia de Peñaranda y Montijo, “primos” de la Duquesa de Alba. Javier Fitz-James Stuart de Soto, uno de los organizadores del evento, es sobrino-nieto de Cayetana, padre de Mencía (la hija de Isabel Sartorius), y está casado con MaríaChavarri, hermana de Marta Chavarri, exmarquesa de Cubas.

Algunos de los competidores que no cuentan con tienda propia, se alojarán en el castillo durante el mundial. El equipo nacional de Combate Medieval se reúne para entrenar una vez al mes en el castillo de Belmonte Habrá combates de todas las disciplinas cada jornada, las finales tendrán lugar el fin de semana.

Al final del primer día habrá una batalla campal no puntuable en la que participarán hasta ochenta luchadores, un duelo de cortesía habitual en este tipo de eventos. En los resturantes medievales se podrán desgustar la gastronomía castellano-manchega y alemana, con los productos de aquella época y tal y como se cocinaban entonces.

A partir de este campeonato mundial, Belmonte acogerá cada año una competición internacional anual puntuable para el torneo mundial. Existen los torneos reales a caballo pero no se han generalizado por su peligrosidad y alto coste: exige un caballo especialmente entrenado para las justas y las armaduras de los competidores y las monturas rondan los 20,000 euros.




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