Benedicto XVI: Católicos no pueden rehuir de las obras de caridad
CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).— El Papa recordó hoy que los fieles católicos no pueden evitar las obras de caridad ni subestimar o despreciar las acciones concretas de solidaridad, las cuales deberían ocupar un espacio importante en su vida religiosa.
Benedicto XVI hizo esta reflexión en un mensaje titulado: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él”, escrito con motivo de la Cuaresma 2013, el periodo litúrgico de 40 días antes de la celebración de la Pascua Católica.
En el texto, dado a conocer aquí por la sala de prensa del Vaticano, advirtió que nunca se puede separar ni oponer la fe y la caridad, dos virtudes íntimamente unidas, y por lo tanto es equivocado ver en ellas un contraste o una ‘dialéctica’.
“Por un lado representa una limitación la actitud de quien hace fuerte hincapié en la prioridad y el carácter decisivo de la fe, subestimando y casi despreciando las obras concretas de caridad y reduciéndolas a un humanitarismo genérico”, señaló.
“Por otro, sin embargo, también es limitado sostener una supremacía exagerada de la caridad y de su laboriosidad, pensando que las obras puedan sustituir a la fe. Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista”, añadió.
Constató que, en ocasiones, se tiene la tendencia a reducir el término ‘caridad’ a mera solidaridad o a la simple ayuda humanitaria cuando, en realidad, se trata de un término mucho más amplio que incluye no sólo la ayuda material sino también la espiritual.
Según el obispo de Roma toda iniciativa que extienda la fe viene de Dios y lejos de limitar la libertad o la responsabilidad de los seres humanos, más bien hace que sean auténticas y las orienta hacia las obras de la caridad.
Por ello, consideró, esas obras no son principalmente fruto del esfuerzo humano del cual gloriarse, sino que nacen de la fe, brotan de la gracia que Dios concede abundantemente.
“Una fe sin obras es como un árbol sin frutos: estas dos virtudes se necesitan recíprocamente”, insistió.
Llamó entonces a los fieles a alimentar su fe durante la Cuaresma meditando la Biblia y participando en los sacramentos pero, al mismo tiempo, los exhortó a crecer en la caridad a través del ayuno, de la penitencia y de la limosna.