Bailan al ritmo de los “blocos”

Millones asisten al Carnaval en Río de Janeiro

1 / 3


Arriba un integrante de la escuela de samba del Grupo Especial Vai-Vai. A la izquierda integrantes de Dragões da Rea durante el carnaval en Sao Paulo
Un integrante de la escuela de samba del Grupo Especial Tom Maior, durante el desfile ayer en Sao Paulo


RÍO DE JANEIRO (EFE).- Cerca de 1.5 millones de personas en Río de Janeiro y unas 1.1 millones en Recife bailaron ayer al ritmo de los dos “blocos” más populares de Brasil, país que desde el viernes está sumergido en el carnaval, su fiesta más popular.

El “bloco” Cordao da Bola Preta, la comparsa más antigua y popular de Río de Janeiro, cercó por completo la principal avenida del centro de la ciudad con una fiesta en que conmemoró los 449 años de la “Cidade Maravilhosa” y que se prolongó por más de cuatro horas.

En Recife, capital del estado de Pernambuco (nordeste), un poco más de un millón de personas ocupó las calles del centro de la ciudad para bailar con el “bloco” Galo da Madrugada y ver pasar 30 “tríos eléctricos”, como son conocidos los camiones equipados con plataformas para las orquestas con equipos de amplificación del sonido.

Los “blocos”, comparsas encabezadas por orquestas que desfilan gratuitamente por las calles y atraen a cualquiera dispuesto a divertirse, sea disfrazado o no, volvieron a robarle protagonismo a las escuelas de samba en el carnaval de este año.

Los desfiles de las escuelas de samba, con sus lujosos disfraces y carrozas alegóricas, continúan siendo la mayor atracción del carnaval en ciudades como Río de Janeiro, Sao Paulo y Porto Alegre, pero los “blocos”, que no cobran por su presentación ni están restringidos al sambódromo, vienen atrayendo cada vez mayor público.

Estas comparsas, que van desde las integradas por pequeños grupos de vecinos hasta las que atraen millones, no son exclusivas de las ciudades famosas por sus fiestas de carnaval sino que se extienden a la mayoría de municipios de Brasil sin importar su tamaño.

Se caracterizan principalmente por interpretar músicas propias plegadas de críticas irónicas que exhiben los males de Brasil.

Los cerca de 1.5 millones de personas que tapizaron la avenida Río Branco aprovecharon el desfile del Cordao da Bola Preta para conmemorar los 449 años de Río de Janeiro, aniversario que coincidió con el sábado de carnaval, por lo que una de las músicas más repetidas fue la “Cidade Maravilhosa”, himno oficioso de la ciudad.

Poco antes de su desfile, los directores de la comparsa recibieron del Instituto Río Patrimonio da Humanidad una placa conmemorativa que reconoce al “bloco” como un “Patrimonio Cultural”.

Este reconocimiento se suma al de 2007, cuando recibió el título de “patrimonio inmaterial de la ciudad”, y al récord Guinness que obtuvo el año pasado como la mayor comparsa carnavalesca del mundo.El Galo da Madrugada, que desfila por el centro de Recife desde 1978, madrugó ayer como todos los sábados de carnaval y desde las 6 de la mañana ya animaba a miles de personas aglomeradas en la capital de Pernambuco.

Los más de un millón de participantes, en gran parte disfrazados, bailaron al son de los diferentes ritmos tocados por los 30 tríos eléctricos que desfilaron detrás de un gigantesco y colorido gallo animados por cantantes como Fafá de Belén.El ritmo dominante, sin embargo, volvió a ser el frevo, una frenética danza animada por trombones y saxofones que exige de sus practicantes un estado físico envidiable y que no dejó parado ni al gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, que, como aspirante a la presidencia brasileña en las elecciones de octubre, no podía desaprovechar un baño de masas similar.

En Salvador, cuyo carnaval disputa desde hace algunos años con el Río de Janeiro el título de más animado de Brasil, lo más destacado fue el homenaje que la cantante Daniela Mercury, desde su ya tradicional trío eléctrico, rindió al desaparecido compositor Dorival Caymmi, cuyo centenario será conmemorado en abril próximo.

El desfile de la embajadora de buena voluntad de la Unesco fue animado hasta por el grupo inglés de percusión Stomp y tuvo su auge cuando, al pasar frente a un balcón en que se encontraba el cantautor Gilberto Gil, el exministro brasileño de Cultura se unió a Mercury para cantar la música “Marina”.




Volver arriba