Renuncian empleados de planta nuclear de Fukushima

TOKIO (AP).- El estigma, las reducciones salariales y el riesgo de quedar expuestos a la radiación son algunos de los motivos por los que 3,000 empleados han renunciado a trabajar en la planta que en el 2011 fue escenario del peor desastre nuclear de Japón. A eso se suma otro factor adicional: empleos con mejor paga en la industria de la energía solar, de mejor imagen.

Ingenieros y otros empleados de Tokyo Electric Power Co. (TEPCO), eran en el pasado los trabajadores típicos del ambiente laboral nipón famoso por la lealtad a una sola compañía y empleo de por vida. Pero eso cambió con el maremoto de marzo del 2011 que sacudió la planta Dai-ichi de Fukushima.

TEPCO fue muy criticada por no estar preparada para un maremoto de esa magnitud pese a los antecedentes de olas gigantescas y a su reacción confusa ante el desastre. El público manifestó hostilidad hacia la industria nuclear y TEPCO o “Toh-den”, como dicen los japoneses, se convirtió en mala palabra.

Solo 134 trabajadores se habían ido de TEPCO el año anterior al desastre. Las renuncias subieron a 465 en 2011, a 712 en 2012 y a 488 el año pasado. El 70% de los que dejaron la compañía tenían menos de 40 años de edad. Cuando la empresa ofreció retiro voluntario por primera vez este año, 1,151 trabajadores se presentaron para los 1,000 paquetes ofrecidos.

El éxodo, que ha reducido el personal a unos 35,700 trabajadores, se suma a los desafíos de los trabajos en la planta para mantener los reactores bajo control y desactivarlos con seguridad, tarea que deberá tomar décadas.

Los factores que han alejado a los trabajadores se han acumulado. La carga financiera del desastre ha provocado enormes reducciones salariales, mientras los problemas constantes en Fukushima, como las filtraciones de agua radiactiva, han reforzado la imagen de una organización irresponsable.

“Nadie va a querer trabajar aquí, si pueden evitarlo”, afirmó Akihiro Yoshikawa, quien renunció en 2012.

Después de irse inició una campaña llamada “Aprecio por los Trabajadores de Fukushima”, tratando de contrarrestar lo que calificó de “enorme estigma social” que significa trabajar en la planta de Fukushima.

Muchos de los trabajadores fueron también víctimas del desastre nuclear, como residentes del área, y perdieron sus hogares. También se preocupan sobre los efectos de la radiación en sus hijos. El estigma es tal que algunos empleados ocultan el hecho de que trabajan en la planta. Les inquieta pensar que podrían no permitirles la entrada a restaurantes o que sus hijos sean víctimas de acoso en las escuelas.- YURI KAGEYAMA




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