Prabowo, un ex general de turbio pasado que apunta a la presidencia

 

YAKARTA (EFE).- El ex general Prabowo Subianto aspira a convertirse en el próximo presidente de Indonesia con el apoyo de conservadores e islamistas que tras renunciar a sus propios candidatos han aupado al exyerno del dictador Suharto pese a su turbio pasado.

Considerado un “psicópata” por otros militares, propenso a arrebatos de ira y relacionado con varios casos de abusos de los derechos humanos, al final de la campaña Prabowo ha abogado por eliminar la elección directa del Presidente en lo que varios analistas ven como un plan de involución al autoritarismo.

Pero el exmilitar, que defiende su condición de demócrata y que aun no ha ocupado ningún cargo en política, ha conseguido con paciencia y tenacidad recabar apoyos con Gerindra (Partido el Gran Movimiento Indonesio), fundado expresamente en 2008 con el respaldo económico de su multimillonario hermano, Hashim Djojohadikusumo.

En 2009 Prabowo, de 62 años y nacido en Yakarta, logró al frente de Gerindra un tímido 4,5 por ciento del voto en las elecciones al Parlamento que le sirvió para forjar una alianza con la ex presidenta Megawati Sukarnoputri y postularse -sin éxito- como su vicepresidente.

En abril, en cambio, su partido triplicó el porcentaje de votos y logró ser el tercero más votado en las legislativas, lo que le ha permitido reunir apoyos suficientes para presentar su propia candidatura a la presidencia.

Prabowo se presenta como un líder firme, patriótico y resolutivo, cualidades valoradas por una gran parte del electorado que achaca a Susilo Bambang Yudhoyono, el presidente saliente, un último mandato caracterizado por la incertidumbre y falta de contundencia.

Su campaña electoral, la más costosa de todas, se ha basado en grandes mítines con toques militares, épicas apariciones en escena a los lomos de un caballo y discursos de tono nacionalista en los que ha prometido revitalizar la economía con medidas proteccionistas y promover la clase agraria.

Mientras, Prabowo ha logrado dejar en un segundo plano su turbio pasado en las fuerzas armadas y su presunta implicación en el asesinato de opositores o en las sangrientas campañas en Timor Oriental, la excolonia portuguesa anexionada a la fuerza por Indonesia entre 1975 y 1999.

El ahora candidato niega cualquier responsabilidad en hechos que ocurrieron bajo su mando, como la desaparición de 13 estudiantes en Yakarta en 1998 o la masacre de Kraras en 1983 en Timor, que dejó más de 300 muertos y testimonios de supervivientes que culpan al ex teniente general.

Eso no impidió su rápido ascenso en el Ejército, que varios historiadores atribuyen a su influyente familia -es hijo de un eminente economista y nieto de un banquero- y a su entonces suegro, Suharto, antes de ser destituido en 1998 por desacatar órdenes tras 24 años de servicio.

Ese mismo año Prabowo se divorció de Titiek Soeharto, la cuarta hija de Suharto, y huyó a Jordania a pedir asilo, para distanciarse del gobierno transitorio de Yusuf Habibie y la sombra de Wiranto, quien le arrebató la jefatura de las fuerzas armadas.

Su huida y regreso unos años más tarde como hombre de negocios, para ayudar a su hermano Hashim, no ha conseguido desempañar todavía el historial de violencia que le acompaña, y en 2006 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (Komnas HAM) pidió que se le juzgase, una recomendación desestimada por el presidente Yudhoyono.

Asimismo, EEUU le denegó un visado en 2000 cuando pretendía acudir a la ceremonia de graduación de su hijo en Boston, aunque los motivos nunca fueron aclarados y el actual embajador americano en Indonesia, Robert Blake, ya ha aclarado que su país trabajará “con quien sea que se elegido”.

La fortuna personal de Prabowo se cifra en unos 150 millones de dólares (110 millones de euros), pero la de su hermano Hashim es casi cinco veces mayor y la revista Forbes le considera el 32 hombre más rico de Indonesia, cantidades astronómicas en un país donde la renta media no supera los 4 mil dólares por habitante.

Los intereses económicos de ambos se centran en la industria papelera, la extracción de carbón, gas y petróleo y recursos forestales.




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