Pekín promete mano dura tras “acto inhumano” de Kunming

Una víctima es examinada después de un ataque mortal por parte de un grupo de hombres armados con cuchillos en Kunming, en la provincia de Yunnan, suroeste de China.- (AP)

PEKÍN (EFE).- El Gobierno de China calificó hoy de “carente de conciencia y humanidad” la matanza contra viajeros de la estación de tren de Kunming, ocurrida el fin de semana en el sur del país y en la que murieron 33 personas (entre ellas cuatro atacantes), y aseguró que actuará con dureza contra los culpables.

“El Gobierno chino actuará con mano dura y de acuerdo con la ley contra estas fuerzas terroristas y violentas, sin importar qué grupo son o a quién pertenecen”, señaló en rueda de prensa el portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores Qin Gang.

Qin subrayó que las investigaciones sobre la masacre, que China considera un ataque terrorista, están en curso pero ya se encontraron indicios de que fue perpetrada por fuerzas que reivindican la creación de un “Turquestán Oriental” independiente en la región noroccidental china de Xinjiang.

El portavoz también destacó los mensajes de condena del ataque de la comunidad internacional, incluido el Consejo de Seguridad de las las Naciones Unidas.

“A la hora de afrontar violencia como ésta, la comunidad internacional debe hablar con una sola voz y tomar una acción conjunta, porque (los terroristas) son el enemigo común de la humanidad”, afirmó.

Una decena de personas armadas con cuchillos irrumpieron en la noche del sábado en la estación de ferrocarriles de Kunming, capital de la provincia meridional de Yunnan, y causaron 29 muertos y unos 130 heridos; la policía logró abatir a cuatro de esos atacantes.

El suceso se produjo en la víspera de las reuniones políticas más importantes del año para el régimen, las asambleas anuales de los poderes legislativo y consultivo, una época en la que se suelen aumentar al máximo las medidas de seguridad, aunque especialmente en Pekín, situada a miles de kilómetros de Kunming.

De confirmarse las sospechas de Pekín sobre conexiones entre el ataque de Kunming y grupos terroristas de Xinjiang, el suceso sería el más sangriento ligado con el conflicto y sucedido fuera de la región, donde en los últimos dos años han muerto decenas de personas en enfrentamientos entre autoridades y rebeldes.

Xinjiang, fronteriza con Afganistán y Pakistán, está habitada por varias etnias musulmanas ligadas a los pueblos de Asia Central, como los uigures, y según China en ella operan grupos terroristas ligados a la organización radical islámica Al Qaeda.

Grupos uigures en el exilio acusan a Pekín de usar el terrorismo como excusa para reprimir la religión y la cultura de este pueblo.

En octubre de 2013, cinco personas murieron (entre ellas tres atacantes) y 40 resultaron heridas cuando un automóvil arrolló a grupos de turistas en la entrada de la Ciudad Prohibida de Pekín, otro suceso que el Gobierno comunista ligó al terrorismo de Xinjiang.

En julio de 2009, enfrentamientos étnicos entre uigures y chinos de la mayoría produjeron alrededor de 200 muertos en Urumqi, la capital regional de Xinjiang.




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