La Junta Militar tailandesa libera a 124 personas, pero endurece la censura

 

Marco Zabaleta

BANGKOK (EFE).- La Junta Militar de Tailandia anunció hoy que ha puesto en libertad a 124 de las 253 personas que convocó tras el golpe de Estado del día 22, al tiempo que endureció la censura y prosiguió con la elección de mandos policiales y administrativos.

Un portavoz de las autoridades detalló en Bangkok que solo han comparecido 200 del total de convocados, y señaló que los otros 53 pueden ser detenidos y acusados de un delito que se castiga con hasta dos años de cárcel.

Los últimos liberados conocidos son casi todos un grupo de dirigentes del Frente Unido por la Democracia y contra la Dictadura, el nombre oficial de los “camisas rojas”, tras una semana de arresto.

La ley marcial decretada en Tailandia el 20 de mayo permite la detención sin necesidad de presentar cargos durante un máximo de siete días.

El portavoz de la Junta Militar explicó que entre las condiciones de liberación está el no poder hablar de política en público y tener que solicitar permiso para poder salir de la ciudad de residencia.

La Junta Militar, que recibió el respaldo del rey Bhumibol Adulyadej el lunes pasado, ha prohibido a 155 personas abandonar el país.

Mientras unos recobran la libertad, como el líder de los “camisas rojas” Jatuporn Prompan, su compañero Kwanchai Sarakham, que iba en silla de ruedas, o el exministro de Comercio Chaiya Sasomsap, otros siete tailandeses se presentaron hoy en Bangkok ante los militares, según el diario local The Nation.

Los soldados quisieron evitar un revuelo mediático, como el protagonizado la víspera por el depuesto ministro de Educación, Chaturon Chaisang, en el Club de la Prensa Extranjera de Bangkok, e impidieron que saliesen de los vehículos y que les fotografiasen los periodistas presentes.

Entre los que siguen bajo custodia militar figuran varios ministros y partidarios del Gobierno depuesto, intelectuales, académicos, activistas y periodistas.

Suthep Thaugsuban, el jefe de las protestas antigubernamentales que durante meses acamparon en Bangkok y liberado el fin de semana, visitó esta mañana en un hospital de la capital a varios seguidores heridos el 15 de mayo en un ataque con granadas y disparos contra una manifestación antigubernamental.

En esta ocasión, Suthep, viceprimer ministro del Partido Demócrata entre 2008 y 2010, rehusó hacer comentarios.

Domesticada la mayoría de los protagonistas de la crisis política en Tailandia, la Junta Milita prosiguió esta jornada con sus planes de silenciar a la disidencia y colocar a sus hombres de confianza en los puestos claves.

Al menos 200 portales de internet han sido inutilizados y hoy más de 30 millones de cuentas de Facebook fueron bloqueadas durante más de una hora.

La conexión volvió y la Junta Miliar publicó un mensaje por radio y televisión para desmentir que hubiesen bloqueado esta red social.

No obstante, fuentes del proveedor ThaiPBS señalaron que el corte de Facebook por más de una hora fue una prueba que suspendieron ante la fuerte reacción en contra.

La víspera, el secretario permanente del Ministerio de Información, Comunicación y Tecnología, Surachai Srisakam, indicó que elaboran un plan para que la vigilancia de internet sea más eficiente.

El jefe del Ejército de Tailandia, Prayuth Chon-ocha, ha dicho desde el primer día del golpe de Estado incruento que no tolerará agitadores en las redes sociales.

La Junta Militar también contraataca a la oposición en la Policía Nacional, donde 16 comisionados, comandantes y superintendentes más han pasado a la reserva, según el grupo estatal de comunicaciones MCOT.

En la Administración, varios gobernadores provinciales han sido trasladados a puestos sin poder ejecutivo, de acuerdo con el diario Khaosod.

La Comisión Nacional Anticorrupción instó a las empresas estatales a purgar de corrupción las juntas directivas y a crear después un departamento interno dedicado a la prevención de prácticas corruptas.

Tailandia ha sufrido doce golpes militares y siete intentonas desde el establecimiento de la democracia, en 1932.

El último sucedió hace ocho años y duró casi un año y medio.




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