Furia entre familiares de desaparecidos del ferry

Furia entre familiares de desaparecidos del ferry

Familiares de las víctimas del barco siniestrado Sewo.- (ap)

JINDO, Corea del Sur (AP).- Un socorrista del servicio de guardacostas de Corea del Sur comenzó una sesión informativa informal con bastante calma. Se puso de pie en una tarima frente a los familiares de los desaparecidos del transbordador hundido, explicando cómo los buzos que tratan de encontrar a sus seres queridos se ven obstaculizados por la falta de visibilidad y pueden aventurarse apenas a una profundidad baja.

Menos de una hora después, la reunión del sábado salió de control. Unas cuantas decenas de familiares que estaban sentados en el piso del gimnasio se levantaron y se acercaron rápidamente a la tarima, preguntando desesperadamente a los funcionarios. La mayoría de los funcionarios guardaban silencio, con la cabeza gacha.

Un hombre trató de ahorcar a un teniente de la guardia costera y golpear a un policía marino, infructuosamente. Sus reacciones muestran cómo los familiares de unos 270 desaparecidos están cada vez más exasperados y desconfiados de las autoridades surcoreanas, en parte debido a la confusión, pasos en falso y la percepción de que actúan con lentitud.

Durante días, han sufrido de shock, miedo e incertidumbre. Por momentos se han visto alentados por el surgimiento de ideas sobre maneras de encontrar posibles supervivientes, cambios en la cifra de muertes y el número de desaparecidos -incluso rumores de contactos con sus familiares atrapados- sólo para terminar decepcionados.

El estado de ánimo en el gimnasio en la isla de Jindo, donde cientos de familiares están esperando información sobre sus seres queridos es generalmente de una calma sombría. Las personas murmuran entre sí o se sientan en silencio, mirando pantallas que muestran imágenes pixeladas de los buques y balsas de rescate, así como boyas amarillas meneándose en el mar.

Algunos familiares se mantienen ocupados doblando mantas u ordenando los espacios donde están viviendo. Algunos caminan por ahí, con la mirada aturdida o llorando en los brazos de un amigo. Están recibiendo todo tipo de ayuda. Hay voluntarios que establecieron estaciones de carga para celulares o que distribuyen alimentos y bebidas.

Personas entrenadas en primeros auxilios cuidan de quienes han colapsado por el cansancio y el dolor, colocándoles bolsas de glucosa para goteo intravenoso. La policía levantó una carpa donde algunos familiares han dado muestras de ADN, en caso de que se necesite identificar los cadáveres después.

Sin embargo, las semillas de la desconfianza quedaron sembradas desde el miércoles, el día en que el transbordador se hundió con 476 personas a bordo, 323 de ellos de una sola escuela secundaria de Ansan. Un total de 32 cadáveres han sido recuperados y 174 personas sobrevivieron al desastre. Inicialmente, la escuela envió mensajes de texto a los padres en los que les dijo que todos los estudiantes habían sido rescatados. Lee Byung-soo, cuyo hijo viajaba en el ferry, recibió el texto con alivio.

Llamó a la policía marítima de preguntar si había suficientes chalecos salvavidas para todos los alumnos y si el agua estaba muy fría. La respuesta, dijo, lo confundió. “Me dijeron que todos los estudiantes llevaban chalecos salvavidas. Cuando pregunté más, dijeron que me enteraría durante una sesión informativa después”, dijo Lee, un conductor de camión.

Sólo cuando llegó al gimnasio se dio cuenta de que su hijo, de 15 años, Lee Seok-joon, no se había salvado. “Tuve que comprobar cada retrato de los estudiantes rescatados antes de darme cuenta que mi hijo no estaba allí”, recordó. “Los estudiantes fueron asesinados, porque los tripulantes, los maestros y otros adultos les dijeron que se agacharan y que se quedaran en las cabinas”, dijo Lee, llorando mientras hablaba en el gimnasio.

El capitán del barco, arrestado el sábado junto con otros miembros de la tripulación, ha sido fustigado por haber esperado unos 30 minutos antes de ordenar la evacuación. Para ese momento, el barco ya se había inclinado tanto que muchos no pudieron escapar.

Los familiares también están enojados por cómo reaccionó el gobierno. “Sé que esta ha sido una situación muy difícil”, dijo Lee Jong-eui, un hombre de negocios cuyo sobrino de 17 años, Nam Hyun-chul, está entre los desaparecidos.

“¿Pero no se supone que la gente debe confiar en el gobierno? El gobierno debería haberse apresurado y hecho algo, pero acabó desperdiciando cuatro días, que nos han llevado a este punto. Creo que esto es más bien un desastre por fallas humanas”.




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