Frenan las protestas

Elementos de la Policía y Ejército vigilan Tailandia

Una manifestante es arrestada por agentes de la policía, durante la manifestación contra el golpe de Estado en un distrito comercial de Bangkok, Tailandia. Las tropas  estaban ubicadas en las zonas importantes

BANGKOK (EFE).- La junta militar que gobierna Tailandia desde el golpe de Estado hizo ayer una demostración de fuerza, al desplegar un fuerte contingente de soldados y policías en las calles de Bangkok que desalentó a los manifestantes antigolpe.

Las autoridades cortaron calles, instalaron controles y retrasaron los horarios de apertura de los comercios de las “zonas rojas”, donde estaba previsto que tuvieran lugar las protestas, como Ratchaprasong o Asok.

Con estas medidas, los militares, que ya habían logrado impedir las protestas antigolpe en los últimos días, lo hicieron de nuevo.En Ratchaprasong, donde se esperaba una gran concentración, los soldados empezaron el sábado a apostar efectivos en la zona y ayer la situación era tan tranquila que los militares redujeron el contingente destinado allí para reforzar otros puntos.

En Asok, los manifestantes se congregaron pasado el mediodía en el exterior del centro comercial Terminal 21, que se levanta junto a la estación del metro elevado de Asok, donde extendieron una pancarta que ponía “Tailandia 1984″, en alusión a la obra de George Orwell.

También utilizaron el signo de la saga de fantasía Los Juegos del Hambre, que muestra tres dedos de la mano izquierda estirados y el brazo levantado, para honrar a la democracia.

Pero en poco tiempo, un número muy superior de uniformados avanzó para dispensarlos mientras gritaban: “¡Por la patria!”.

Los cuerpos de seguridad también desalojaron el centro comercial Terminal 21 y se hicieron con el control de la situación.La misma situación se repitió en las horas siguientes en otras partes de la capital, donde se formaba un grupo contra el golpe de Estado, comparecía en breve una cifra mayor de soldados dispuestos a dispersarlos.

Las asambleas públicas de más de cinco personas están prohibidas en Tailandia desde que se instauró la ley marcial, dos días antes del golpe, y los opositores no han logrado formar una gran manifestación desde el miércoles pasado.Varios activistas emplearon el sábado el ingenio para sortear la prohibición de las asambleas públicas y organizaron una protesta pacífica formada por grupos de cuatro personas sentadas leyendo.El jefe del Ejército de Tailandia, Prayuth Chon-ocha, anunció el viernes pasado una hoja de ruta para restablecer la democracia que comienza con un programa de reconciliación de dos o tres meses, seguido por doce meses para reformar el sistema político y gestar una nueva Constitución y, por último, elecciones.”Nada de lo que he destacado sucederá si no cesan las manifestaciones políticas”, advirtió el general tailandés, quien entre otras cosas ha censurado la prensa, disuelto el Gobierno y el Legislativo, suspendido la Constitución, salvo las disposiciones referentes a la monarquía, y decretado el toque de queda, que suavizó días más tarde.Tailandia arrastra una grave crisis política desde el golpe de Estado incruento que depuso al Gobierno de Thaksin Shinawatra en 2006.Desde entonces, los detractores y seguidores de Thaksin han salido a las calles para derribar al Ejecutivo de turno.La intervención de Prayuth se produjo después de meses de manifestaciones contra el Gobierno de Yingluck Shinawatra, hermana de Thaksin, que causaron 28 muertos y más de 800 heridos.Las protestas pedían la formación de un consejo popular no electo que reformase el sistema político, para limpiar la corrupción y el nepotismo, y luego convocar elecciones.”Mientras la junta prosiga con el programa de los antigubernamentales, la reconciliación nacional es imposible. No es posible alcanzar la unidad imponiendo al resto del país un programa que beneficia a una élite minoritaria”, según el editorialista del diario local “Khaosod”.Thaksin o uno de sus factótum han ganado todas las elecciones celebradas en Tailandia desde 2001.



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