Explosión con heridos y descontento en las calles de Bangkok

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Agricultores de la provincia de Kanchanaburi gritan consignas contra el Gobierno durante una manifestación frente al Ministerio de Justicia en Bangkok, Tailandia.- (AP)
Agricultores de la provincia de Kanchanaburi gritan consignas contra el Gobierno durante una manifestación frente al Ministerio de Justicia en Bangkok, Tailandia.- (AP)
Policías tailandeses realizan las primeras investigaciones donde explotí una bomba durante una manifestación contra el gobierno en Bangkok.- (AP)
Policías tailandeses realizan las primeras investigaciones donde explotí una bomba durante una manifestación contra el gobierno en Bangkok.- (AP)


Noel Caballero

BANGKOK  (EFE).- Al menos seis personas resultaron heridas hoy por una bomba en una zona de Bangkok donde estuvieron acampados los antigubernamentales, mientras un millar de agricultores marchó al Ministerio de Justicia para reclamar las subvenciones prometidas.

Dos de la víctimas, una mujer y un hombre, se encuentran en estado de gravedad, según medios locales.

Los heridos pertenecen al servicio de limpieza de la autoridad metropolitana de la capital y trabajaban en la zona cuando estalló el artefacto, que estaba oculto en una jardinera.

La zona había estado ocupada por una facción radical de los manifestantes, cuyo líder murió tiroteado el 26 de enero pasado, cuando se dirigía a un colegio electoral a boicotear el voto de las elecciones parlamentarias anticipadas que se celebraron el 2 de febrero.

En otra parte de la ciudad, un millar de arroceros, votantes tradicionales del partido en el poder, el Puea Thai, se congregaron frente al edificio que ocupa de manera temporal la primera ministra interina, Yingluck Shinawatra, para reclamar una pronta solución a los seis meses de ayudas que les deben.

El Gobierno debe unos 130.000 millones de bat (3.900 millones de dólares o 2.900 millones de euros) a cerca de un millón de agricultores en pagos atrasados de su plan de ayuda al cultivo de arroz, una de las promesas electorales del gubernamental Puea Thai.

Un grupo de estos agricultores acampa desde el jueves pasado delante del Ministerio de Comercio.

Una treintena de portavoces de las asociaciones de arroceros se reunió con los ministros interino de Comercio, Niwatthamrong Bunsongphaisan, y Finanzas, Kittirat Na-Ranong, sin alcanzar un consenso.

Los labradores denuncian que han tenido que acudir a prestamistas con unos intereses más elevados para comprar las semillas los insecticidas, fertilizantes y otros productos básicos para la próxima cosecha. La Administración interina necesita, tras la disolución del Parlamento el pasado 9 de diciembre y mientras no se forme el nuevo Legislativo, la aprobación de la Comisión Electoral para acceder a los fondos públicos.

La movilización de los agricultores, muchos de ellos del centro y norte del país, feudo electoral del Puea Thai, ha sido aprovechada por el movimiento antigubernamental, que persigue sustituir el Gobierno por un consejo no electo que reforme un sistema político que consideran corrupto.

“Nuestro movimiento está haciendo un gran esfuerzo para recaudar fondos que ayuden a los agricultores más perjudicados a que prosigan con sus cosechas”, declaró a Efe Akanat Promphan, portavoz del grupo antigubernamental.

Las protestas de los antigubernamentales lograron boicotear las elecciones del 2 de febrero en el 11 por ciento de los colegios electorales, lo que mantendrá la interinidad del Gobierno hasta que la Comisión Electoral organice de nuevo la votación en las circunscripciones afectadas.

Los manifestantes califican los sufragios como “injustos” y niegan la posibilidad de negociar una salida con el Ejecutivo a la crisis política que afecta el país desde hace meses.

“El descontento popular y la presión contra el Gobierno es cada vez mayor. No pararemos hasta que Yingluck y todo su Gabinete dejen el poder”, asegura el portavoz del movimiento antigubernamental.

La Comisión Nacional Anticorrupción anunció a mediados de enero la apertura de un proceso para determinar si Yingluck incurrió en “negligencia” con las políticas arroceras que aplica desde su llegada al poder, en la segunda mitad de 2011, y que han creado un agujero en los presupuestos del Estado.

A pesar de que el Gobierno se muestra reticente a hacer públicas las cifras de su programa de subvención del arroz, las asociaciones de exportadores estiman en unos 200.000 millones de bat (más de 6.000 millones de dólares o cerca de 4.500 millones de euros) las pérdidas anuales por este plan de ayuda que comenzó en octubre de 2011.

Los subsidios para los agricultores, una de las piezas centrales en la estrategia electoral de Yingluck, pagan la tonelada de arroz a 15.000 baht (456 dólares o 336 euros), el doble del valor de mercado calculado por los expertos.

A ese precio, los silos gubernamentales se han llenado de sacos de arroz que no encuentran comprador, hasta contener más de 20 millones de toneladas en febrero.




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