Evitan volar a Malasia

Accidente aéreo afecta los viajes a un sitio turístico

Una mujer coloca unos adornos de papel como símbolo de la esperanza durante una ceremonia para los pasajeros desaparecidos

PEKÍN (EFE).- Las paradisíacas playas de Malasia ya no aparecen entre las ofertas de grandes agencias de viaje de China. La población descarta esta opción turística tras la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines, pero sobre todo por la “mala gestión” del gobierno malasio y sus “aventuradas” conclusiones del misterio.

Los chinos declararon un boicot contra Malasia, hasta ahora una de sus principales demandas turísticas, motivados por grandes voces como las de famosos actores o cantantes del país.

Desde el conocido intérprete Chen Kun hasta el escritor Yun Zheng, numerosas estrellas del panorama chino arremetieron estos días contra el comportamiento del gobierno malasio en las redes sociales, después de que su primer ministro, Najib Razak, declarara el pasado lunes que no hay esperanza de encontrar con vida a los pasajeros del avión, entre ellos, 154 ciudadanos chinos.

“Boicotearé todos los paquetes turísticos a Malasia, si el gobierno no se retracta de sus conclusiones”, escribió el actor Chen Kun en su cuenta de Weibo -Twitter chino- donde, en cuestión de horas, el mensaje había sido compartido hasta 70,000 veces.

La sociedad comparte la angustia y el enfado de las familias de los viajeros, que esta semana protagonizaron una marcha por las calles de Pekín y una protesta frente a la embajada malasia para pedir “pruebas fehacientes” que confirmen la conclusión de que el avión se estrelló en el océano Índico.

“Si viajara ahora, elegiría cualquier país del mundo, excepto Malasia y Filipinas”, señaló una joven de 31 años de la provincia de Jilin (norte) y que trabaja en Pekín como arquitecto técnico.

Sus palabras revelan el enfado hacia el país vecino -que la joven equipara al que ya siente por Filipinas, con quien China está enfrentada por la soberanía de unas islas-, y que se evidencia también en una reciente encuesta realizada por el portal de noticias Sina.com. En ella, el 90% de los encuestados aseguraron que no viajarían al país vecino.

“Prefiero ir a cualquier otro lugar antes que a Malasia. Creo que el Gobierno malasio ha faltado al respeto a las familiares de los viajeros. No estoy de acuerdo con su gestión”, declaró un ingeniero, apellidado He.Además del enfado, el miedo llevó a otros a cancelar sus viajes con la compañía aérea que fletó el MH370, por lo que varias agencias de viaje ya comenzaron a reembolsar a sus clientes el dinero de los billetes si así lo desean.

Es el caso de Beijing International Travel Agency, que fue más allá y canceló todas sus operaciones de ahora y en adelante con la firma aérea, Malaysia Airlines.Esta compañía, una de las principales agencias de viajes de Pekín, ya notó la caída de la demanda.”Uno de nuestros paquetes estrella era el ‘Malasia-Singapur-Tailandia’.

Ahora ningún grupo quiere ir a Malasia, así que tuvimos que reducirlo y ahora sólo ofrecemos paquete de viaje a Tailandia. Singapur también se ha visto perjudicada, por la cercanía”, comentó un portavoz de la agencia.Con esta misma situación se encuentra China International Travel Service (CITS), otra de las grandes empresas del sector en el país, y que tuvo que suspender tres viajes previstos para este mes de abril.”Teníamos tres paquetes de Singapur y Malasia con salidas el 3, el 17 y el 29 de abril, pero como no se han registrado suficientes personas, no podemos montarlos.

El precio era de 5,580 yuanes (652 euros) y aún cayendo a 3,699 yuanes (432 euros), no lo conseguimos llenar”, señalaron fuentes de CITS.En base a esta situación, algunos analistas predicen que Malasia, que en 2013 registró la entrada de 1.79 millones de turistas chinos -un 15% más que el año anterior-, verá reducido este número entre un 20 y un 40%, de 400,000 a 800,000.La situación la resumía esta semana Ge Lei, el jefe de marketing de otra gran agencia de viajes, China Youth Travel Service. “Estamos registrando el punto de menos demanda de la historia de viajes a Malasia. No tiene otra explicación, la gente está enfadada”.

Por otra parte, el pánico a volar, un problema que afecta a un tercio de la población mundial, ha llevado a las compañías aéreas a tratar de ayudar a estos pasajeros, incluso abordo del mismo avión, como en el caso de la segunda aerolínea rusa.

“Una de cada tres personas en el mundo sufren aerofobia. Viven en una especie de zona de aislamiento. Su miedo es tan fuerte que no creen que alguien o algo sea capaz de ayudarles a superar el terror que sienten ante la sola idea de subir a bordo de un avión”, afirma Alexéi Gervash, director del centro “Volamos sin miedo”.

Hace siete años, el piloto Alexéi Gervash apostó por el proyecto de “Volamos sin miedo”, el primer y único centro en Rusia que, en colaboración con la segunda aerolínea del país, Transaero, ayuda a estas personas a solucionar este problema.

Tras asistir a miles de personas en cursos presenciales en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo, “Volamos sin miedo” ha creado ahora un vídeo de una hora que los pasajeros de Transaero con aerofobia puede ver durante el vuelo.Dos tercios de las personas con aerofobia no vuelan nunca, mientras que el resto lo hace, en la mayoría de los casos, por exigencias de su trabajo o cuando no pueden recurrir a otro medio de transporte.

“Si las personas con aerofobia sufren auténtico terror a volar, los que les rodean no son capaces de entender su sufrimiento. Cuando alguien le dice a su pareja que está aterrorizado, que tiene escalofríos porque al día siguiente tiene que volar, se encuentra con un “no te preocupes, que el avión es el medio de transporte más seguro del mundo”, explicó Gervash.Las estadísticas sobre la seguridad, las palmaditas en la espalda, o lo que es peor, el consumo de alcohol o drogas a bordo del avión no ayudan a pasar el mal trago.Ni una década sin accidentes aéreos hará entrar en razón al aerofóbico, como tampoco reforzarán su miedo catástrofes o místicas desapariciones de aviones como la que se vive estos días en Malasia.

“La aerofobia la sufren por regla general un tipo determinado de gente. Son personas desconfiadas, inseguras, que por eso mismo no creen que nadie pueda solucionar su problema”, aseguró Gervash.Y aquellos que optan por recurrir al alcohol para mitigar su pánico “se convierten en un problema para la seguridad en los vuelos”, algo que conocen muy bien en Rusia, donde la violencia de algunos pasajeros a bordo de aviones se han convertido en uno de los problemas que más preocupa a las autoridades y a la opinión pública.También se ha observado al menos una curiosidad en el comportamiento de muchos aerofóbicos, como es el hecho de que su ansiedad se reduce si vuelan en primera clase.

“A menudo, la aerofobia es consecuencia de una falta de atención y cariño en la infancia. Por eso, algunas de estas personas se sienten mejor en primera clase, donde son atendidos con especial cuidado y privilegios”, señala el director de “Volamos sin miedo”.Por lo demás, la sensación de no tener el control sobre lo que sucede en el aire o el desconocimiento de cómo funciona un avión son algunas de las razones irracionales que provocan la aerofobia.”Porque el miedo a volar es sobre todo irracional. Como por ejemplo es irracional pensar que si algo sucede en el avión enseguida se va a caer”, dijo Gervash.

El vídeo presentado por Transaero desarma todos los miedos del aerofóbico en el momento que más lo necesita éste, justo cuando está a bordo del avión, y proporciona herramientas y técnicas para controlar la ansiedad durante el vuelo.Pensado incluso para vuelos de corta duración, el curso explica los principios físicos y técnicos que permiten volar a la aeronave, qué pasa cuando falla un motor, cómo ha disminuido la influencia del factor humano en la aviación, cómo afecta el tiempo a la seguridad o a qué se deben y qué son las turbulencias.Los estudios de la aerolínea rusa, la segunda del país por volumen de pasajeros, demuestran que los cursos a distancia de “Volamos sin miedo” han ayudado al 87 por ciento de sus alumnos.




Volver arriba